En la década de los 70, el nombre de Tony Powell no pasaba desapercibido en el fútbol inglés. Formado en el Bournemouth y con más de doscientos partidos a su haber, el central dio el salto y en el Norwich City, al que supo defender Marcelino Núñez, se transformó en figura.
Tras cuatro temporadas en Carrow Road y fructíferas campañas en el elenco canario, en 1979 fue elegido como mejor jugador de la temporada.
Sin embargo, entre tanta felicidad había algo más que contar: un hecho que demoró más de 40 años en salir a la luz. Su historia, particularmente, nace desde el miedo a que descubrieran su orientación sexual.
Casado y con dos hijas pequeñas, a Powell le costó asumir que era homosexual, más aún, en la época en la que se encontraba.

Un ‘exilio’ estratégico
Pasada su época en Inglaterra, el entonces zaguero escogió emigrar al fútbol estadounidense para enrolarse en las filas de San José Earthquakes y Seattle Sounders. ¿Su destino? La localidad de West Hollywood, California, reconocida como el epicentro de la comunidad LGBTQ.
El precio a pagar era carísimo: desaparecer de su país natal, pero abandonar a su familia.
Además, su plan de escape fue encontrar un refugio, el cual vio en el Motel Holloway. Allí, sin que nadie supiera de su pasado en el deporte, se dedicó a ser gerente del recinto y, posteriormente, pasó a ser el último ocupante previo a su cierre.
Justo al lado de la calle principal de West Hollywood, las luces y la bohemia californiana parecían enterrar los recuerdos de su natal Bristol.
En medio de la oscuridad de su nuevo hogar, el secreto empezó a aflorar y se acabó convirtiendo en el documental titulado ‘El último huésped del motel Holloway‘, destacado en el prestigioso Festival de Cine de Tribeca 2025.
El director del filme, Ramiel Pietros, encontró a “un anciano misterioso calle abajo que parece estar a cargo de un motel abandonado”. Cuando fue a verlo con su amigo y también director Nicholas Freeman, recordó que Powell les dijo que fue futbolista.
“Nosotros pensamos: Vale, viejo chiflado”. Pero Tony tenía razón.
“Siempre parecía serio y malhumorado, y yo pensaba: Quizá esté escribiendo una novela o luchando contra la ciudad para salvar este precioso motel gótico, pero solo estaba viendo al Arsenal o buscando el resultado del Norwich“, reconoció Pietros.

Tony Powell y la homofobia en la Premier League
Fue así que el documental, inicialmente del Holloway Motel, se transformó en el punto de inflexión en la vida de Tony Powell.
Primero, el reencuentro con sus hermanos y también con sus hijas, quienes no quisieron aparecer en cámara. Sin embargo, el cara a cara fue real.
“Me aceptaron y nuestro amor mutuo seguía intacto incluso después de todo lo que habían pasado”, declaró el exjugador a The Guardian.
A su avanzada edad, Powell declaró a la citada fuente que “una de las principales razones por las que salí del armario públicamente fue para intentar cambiar el fútbol y que los jóvenes homosexuales pudieran ser ellos mismos, pero a lo largo de los años he oído a mucha gente decir que todos tienen demasiado miedo”.
“Es demasiado difícil salir del armario y ser aceptado, especialmente en la Premier League. Nada ha cambiado realmente. Sigue siendo una liga homófoba”, aseveró.
El otrora crack del Norwich y compañero entre 1978 y 1981 de Justin Fashanu, el primer futbolista en declararse abiertamente homosexual, aún recuerda su lucha con nostalgia.
“Me hubiera encantado ser la primera persona en declararse abiertamente gay y seguir jugando, pero no sé qué aceptación habría recibido de la liga y de mis compañeros. No creo que eso sea posible. Pero solo nos queda esperar que las cosas cambien para los jugadores homosexuales en el futuro”, sentenció.
🏡 We had a special guest in the house on Saturday…
Former Norwich City player Tony Powell was back at Carrow Road for the first time since departing in 1981 🟡
Good to have you back, Tony! pic.twitter.com/rckF2XwQBa
— Norwich City FC (@NorwichCityFC) April 21, 2024



