La decisión del Gobierno de retirar el patrocinio de Chile a la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet para encabezar la Secretaría General de la ONU desató una ola de críticas desde distintos sectores políticos, que acusaron una señal negativa para la política exterior del país y un intento por desviar la atención del debate por el alza de los combustibles.
La determinación fue comunicada por Cancillería mediante un comunicado en el que se señala que, tras evaluar el escenario, se llegó a la convicción de que “el contexto de esta elección, la dispersión de candidaturas de países de América Latina y las diferencias con algunos de los actores relevantes que definen este proceso, hacen inviable esta candidatura y el eventual éxito de esta postulación”.
Críticos apuntan además a una decisión ideologizada para tapar la crisis por el llamado “bencinazo”
Críticas desde el Congreso: Gobierno retira apoyo a Bachelet a la ONU
Tras el anuncio, parlamentarios oficialistas y de oposición cuestionaron duramente la decisión del Ejecutivo.
La diputada Zandra Parisi (Partido de la Gente) calificó la medida como “una decisión netamente ideologizada”.
“Esto fue un gallito más que está haciendo el actual Gobierno”, afirmó, agregando que, pese a las diferencias políticas, la expresidenta es una mujer reconocida internacionalmente y su eventual elección “hubiese tenido a Chile sobre la mesa y ayudando a Latinoamérica”.
Desde el Frente Amplio, el diputado Diego Ibáñez fue aún más duro con el Gobierno. A través de redes sociales afirmó que “retirar el apoyo a la expresidenta Bachelet para tapar el bencinazo de la clase media es de una mezquindad de talla mundial”, acusando además que el presidente José Antonio Kast rompió con una tradición diplomática del país.
En una línea similar se expresó la diputada Gael Yeomans, quien planteó que el momento elegido para comunicar la decisión “demuestra que hay un intento de desviar la atención de lo que le está preocupando a los chilenos y chilenas, que tiene que ver con el aumento del costo en el precio de las bencinas”.
“Un bochorno político”
La bancada de diputados del Partido Socialista también reaccionó con dureza, calificando la decisión como “un bochorno político que daña el prestigio de Chile”.
El diputado Nelson Venegas, integrante de la comisión de Relaciones Exteriores, afirmó que “es un bochorno internacional porque mientras Brasil y México apoyan esta candidatura, el propio gobierno chileno decide no respaldar a una compatriota”.
En tanto, el legislador César Valenzuela acusó que el Ejecutivo “está gobernando desde la trinchera de la ultraderecha” y que la medida busca “desviar la atención por la crisis que acaba de provocar en el país”.
El senador Daniel Núñez (PC) dijo que “Kast deja caer a Bachelet cuando el mundo necesita una ONU que haga contrapeso a las locuras de Trump. En vez de que Chile empuje la paz y el multilateralismo, opta por alinearse con EE.UU”. Y agregó que “Chile pierde voz justo cuando más se necesita”.
Las críticas se producen en medio de un complejo escenario político para el Gobierno, marcado por la controversia por el fuerte aumento en el precio de los combustibles y el debate sobre el mecanismo de estabilización de los mismos, contexto en el que el retiro del apoyo a la candidatura de Bachelet abrió un nuevo flanco en el Congreso.
Felipe Kast: No existe razón para no apoyar a Bachelet en la ONU pero el Gobierno fue «infantil»
Miércoles 04 Febrero, 2026 | 12:16
La candidatura de Chile, Brasil y México
Junto con retirar el patrocinio, el Ministerio de Relaciones Exteriores informó que tanto la Cancillería como las embajadas chilenas dejarán de participar en los esfuerzos para promover la candidatura. Asimismo, indicó que, si la exmandataria decide continuar con su postulación de manera independiente, Chile se abstendrá de apoyar a cualquier otro candidato en el proceso.
La postulación de Bachelet había sido presentada originalmente por el entonces presidente Gabriel Boric, en coordinación con Brasil y México, como una apuesta diplomática para posicionar a Chile en la discusión internacional.
Desde entonces, la candidatura había recibido respaldo transversal en el mundo político —incluyendo sectores de la derecha— que la veían como una oportunidad excepcional para el país y planteaban que debía tratarse como un asunto de Estado.



