Son las 08:30 horas de la mañana y la diputada Ximena Ossandón (RN), segunda vicepresidenta de la Cámara, atiende el llamado de BBCL para abordar la contingencia nacional: indultos, fuego amigo en el oficialismo y el rol de Chile Vamos marcan la conversación.
Esta semana, el presidente José Antonio Kast confirmó que usará su facultad de indultar, sin descartar el beneficio a condenados por delitos de Derechos Humanos. Desde Renovación Nacional la visión es otra: que no sea el mandatario quien los otorgue, sino un órgano especialista sin sesgos políticos.
Si bien reconoce que existen críticas por parte de la coalición a la que pertenece, Chile Vamos, Ossandón asegura que, en general, como oficialismo tienen un objetivo común. “Nosotros (Renovación Nacional) tenemos la experiencia de haber gobernado dos veces y eso no se puede obviar”, dice.
Respecto a las primeras semanas del nuevo gobierno, la parlamentaria representante del Distrito N° 12 es enfática en recordar que la campaña terminó y que se debe empezar a gobernar.
También pone el foco en los errores. A su juicio, a esta altura, el Presidente de la República “va a tener que dejar de defender lo indefendible” y concluye que se debe dejar de lado la defensa corporativa.
Indultos, fuego amigo y el rol de Chile Vamos
—El presidente José Antonio Kast confirmó que usará su facultad de otorgar indultos y no descartó beneficiar a condenados por delitos de Derechos Humanos. ¿Cómo observa esa situación? ¿Podría ser un problema como lo fue para la administración anterior?
Nosotros desde Renovación Nacional hemos tenido una postura desde hace un tiempo, que consideramos que ojalá se repensara este tema del indulto que es una facultad que viene desde la antigüedad. Creemos que ya con la democracia, la cuestión debería ser diferente. Debería existir un órgano especialista encargado, porque muchas veces tiene tal vez un poco de sesgo político, un sesgo medio especial, pero si existe un órgano encargado que tenga todas las facultades para revisar las posibilidades de indulto, me parece que le evitaríamos un problema al Presidente y sería más justo en el sentido que hoy día se ponen en contradicción un poder con el otro, porque una persona indultada es una persona que fue condenada. Entonces, de alguna forma se pone en tela de juicio el proceso completo que hizo en este caso el Poder Judicial. Yo espero que avancemos y que este sistema, que siento que es absolutamente arcaico, se modernice para no tener siempre, con cada gobierno, problemas de este tipo.
—Este órgano encargado iría en paralelo a la facultad presidencial o proponen eliminarla?
Proponemos eliminarla y que la facultad la tome un órgano con ciertas características.
—¿Hay fuego amigo en el oficialismo por parte de Chile Vamos? Se lo pregunto porque en menos de un mes de administración ya han existido críticas, al menos de RN y la UDI.
Siempre se les pone como título: fuego amigo. Yo creo que nosotros somos colaboradores de este gobierno, queremos que le vaya bien, queremos que Chile se vuelva a poner de pie de nuevo. Entonces, cualquier crítica que se pueda hacer a la luz de una entrevista, porque ustedes, los periodistas, tienen la libertad de preguntar todo tipo de cosas, nosotros no podemos negar nuestra forma de ser política, negar nuestro principio como partido. Los de Renovación Nacional pueden diferir de los demás partidos, pero lo que sí tenemos claro es que tenemos un diagnóstico común, un objetivo común y nosotros queremos avanzar hacia allá. Yo creo que las críticas, al menos yo en lo personal, uno tiene que atenderlas y recibirlas de buena forma porque si están hechas de buena forma, son puntos donde uno puede parar, analizar y continuar, pero después de haberle aplicado un criterio. Yo creo que varios problemas que se han suscitado en el último tiempo, si hubieran sido escuchados o consensuados con toda la colectividad, entre la misma coalición que está formada más nosotros los colaboradores, tal vez no hubiéramos tenido muchos problemas.
—¿En qué radican las diferencias de Chile Vamos, o de Renovación Nacional si lo quiere especificar, con lo que hay en el gobierno?
La diferencia está en que nosotros tenemos la experiencia de haber gobernado dos veces. Y esa experiencia no se puede obviar, yo creo que es muy importante.
—En esta administración, ¿podría ser Chile Vamos lo que fue el Socialismo Democrático en el gobierno anterior? Afirmando la estantería, como se dice.
Sí, mira, yo creo que en eso el Presidente Kast ha tenido la lucidez y la inteligencia de poner ministros importantes como José García Ruminot, como el ministro Claudio Alvarado, que sería el equivalente a Socialismo Democrático que alguna forma llegó a darle peso y sostenibilidad a esta estantería en el gobierno de Gabriel Boric. La comparación no puede ser exactamente igual porque yo creo que esa experiencia que tuvo el expresidente Boric, el Presidente Kast no está dispuesto a correr el riesgo. Es por eso que desde un principio, si bien no somos parte de una coalición, nos llamó colaboradores y tenemos personas en cargos importantes que ayudan con la experiencia. Si bien, tal vez, no es la totalidad que nosotros hubiéramos querido, pero yo creo que es importante que tengamos experiencia en el grupo que viene entrando.
—¿Pero Chile Vamos afirma la estantería?
Creo que entre todos afirmamos la estantería: Republicanos, Chile Vamos y todo el conglomerado. Esta es una estantería que viene bastante debilitada del gobierno anterior y que entre todos tenemos que hacer el esfuerzo de que se robustezca y que el día de mañana entreguemos, a quien sea, un gobierno bastante más estable que el que se recibió actualmente.
Las primeras semanas de la administración Kast
—Analistas políticos han planteado que tanto el Presidente Kast como su gabinete continúan actuando como en campaña. Esto, por cómo responden y por atribuirle gran parte de las responsabilidades al gobierno anterior. ¿Cree ud. que sea así?
Yo creo que esta semana ha sido tremendo aprendizaje para muchas personas porque efectivamente la campaña termina y empieza a gobernar. Ahí es muy importante saber que son diferentes. La gente en un periodo te acepta las explicaciones, pero llega un minuto que dice: “Mire, usted ya está gobernando. Yo lo que necesito es que usted me apoye, que cuide mi bolsillo. No quiero más explicaciones. Ahora quiero ver resultados en seguridad, en economía, en educación”. O sea, hay un tiempo donde la ciudadanía está dispuesta a recibir explicaciones y yo diría que ese período terminó y ahora la gente quiere ver resultados concretos en términos de migración, que son las grandes promesas, seguridad, el control del crimen organizado, de la violencia en los establecimientos escolares, las listas de espera, la alerta oncológica que anunció el Presidente. Quiere hoy empezar a ver resultados de este nuevo gobierno que se comprometió a ciertos temas muy específicos.
—Y usted personalmente, en términos generales, ¿se siente cómoda con cómo se están llevando las cosas en el gobierno?
Creo que es muy pretencioso decir a esta altura si una se siente cómoda o incómoda, es demasiado poco tiempo para hacer un análisis de esa forma, pero entiendo que se puedan cometer errores porque efectivamente las personas que lo han cometido eran personas sin experiencia anterior, pero yo creo que a esta altura el Presidente en algún minuto va a tener que dejar de defender lo indefendible en algunos casos, tomar medidas porque la ciudadanía depositó toda la confianza en él y hoy día quiere resultados. Entonces, aquí hay que dejar esa defensa corporativa, que sí es cierto que hay que hacerla, sobre todo en un principio, pero ya llega un minuto que tienen que empezar las evaluaciones y cuando tú estás en un gobierno de emergencia, tienes que tener a los mejores. No podemos volver a cometer el error que cometió el expresidente Boric, que muchos de ellos estaban como en una escuela de aprendizaje. La emergencia no te da para eso.
—Dejar de defender lo indefendible, como dice, ¿sería remover a personas de ciertos cargos? ¿Cómo podría materializarse?
Cuando llegue el minuto el Presidente verá y probablemente así lo va a hacer como lo han hecho todas las administraciones. Por eso te insisto, existe un tiempo, pero pasado un tiempo la ciudadanía se va a poner mucho más exigente, mucho más dura y a mí no cabe ninguna duda, conociendo al Presidente Kast, que con sus atribuciones va a tomar las decisiones correctas. Si hay que cambiar a alguien, lo va a hacer. Él ha demostrado una capacidad de nombrar personas como Ximena Rincón, que no eran precisamente de su coalición, o Andrés Jouannet. Estoy refiriéndome a la amplitud que él tuvo, pero eso es muy importante y después él tendrá que ver efectivamente quiénes son las personas que están realmente preparadas porque existe un pequeño tiempo de adaptación, pero después la ciudadanía ya no va a aceptar eso y yo estoy segura que el Presidente de la República va a tomar las decisiones correctas. No podemos, insisto, volver a cometer los mismos errores del expresidente Boric que yo creo que se demoró bastante tiempo en, por ejemplo, llamar a Carolina Tohá para que reemplazara a Izkia Siches. Todos lo saben.
—Ahora que menciona a Izkia Siches, ¿podría ser similar la situación con la ministra Mara Sedini? No se duda de sus capacidades, pero sí quizás el lugar en donde está. Se han visto varios errores comunicacionales. ¿Cuál es su opinión de la vocera de Gobierno?
Yo no quiero cometer la injusticia porque efectivamente lleva poco tiempo, pero no es lo mismo ser una persona que haya tenido una trayectoria en programas políticos a defender y a cometer errores cuando tú eres el vocero o la vocera. Es demasiado importante que la vocera evite problemas para que los ministros y el mismo Presidente se puedan concentrar en los problemas de emergencia. Lo vimos hace semanas cuando el ministro de Hacienda (Jorge Quiroz) daba sus explicaciones y a los dos minutos tenía que estar explicando las frases de la vocera. Las frases de la vocera deberían ser tan perfectas que nadie tiene que entrar a explicarlas porque ella tiene que estar para comunicar y en esa comunicación es para evitar problemas al ejecutivo en este caso.

—En el marco de las legítimas diferencias que puedan existir, ustedes que son más cercanos al Piñerismo, ¿habrían respaldado la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet a la ONU?
Yo no sabía la conversación que había tenido el expresidente Piñera con la expresidente Bachelet, pero yo siempre, desde el día uno dije que se debería apoyar. Si bien es facultad del Presidente y que no comparto que el expresidente Boric la haya dejado de alguna forma amarrada, pero a mí me parece que es una persona que tiene las capacidades para estar en el cargo para el que está postulando. Es una persona que tiene mucho prestigio, muy querida también por el pueblo chileno, me consta. Representa al Socialismo Democrático, entonces en un minuto donde tú estás buscando unidad, me parecía que había que apoyar la candidatura y si no había presupuesto, decirle: “Mira, te apoyo, pero sin presupuesto”. Si al final no llegaba a buen puerto y no termina ganando, no era culpa nuestra. Pero bueno, se tomaron otras decisiones y hay que acatarlas. Hoy todos sabemos que la candidatura Michelle Bachelet sigue vigente, está apoyada por Brasil, por México y hay una gran cantidad de ex cancilleres que la avalan. Es una historia que todavía no sabemos cuál es el final, pero en lo personal, yo sentí que era como un error no forzado. Creo que no era necesario meterse en esas áreas y veremos qué sucede. Pero de que es una persona que está calificada para ese cargo, claramente lo está.
“Fue un ‘chucha’ bien dado”
—La semana pasada, cuando le concedió la palabra al diputado Enrique Bassaletti y no estaba, ¿se le escapó un garabato? ¿O no?
Fue muy divertido porque uno cuando está dando la palabra ve a los que están y Bassaletti estaba, entonces yo voy anotando. Le doy la palabra a uno y después sigo con el otro (…) él viene corriendo, de hecho casi se mata de un golpe y por eso fue la expresión (se ríe). Él se paró cinco segundos, pero yo no lo alcancé a ver. Entonces, yo estaba viendo quiénes estaban en la Sala, lo llamo y se había parado a conversar con alguien por el costado. Mira, Ximena Ossandón siempre ha tenido un vocabulario de repente medio distendido, me salió del alma. Así que bueno, na’ que hacer, yo misma me reí y la gente se rió muchísimo, sobre todos los que me conocen. Además hay mucho estereotipo, ¿no? Esta señora tan cuica, tan no sé qué… o sea soy cuica y eso lo reconozco, pero también se me sale un garabato bien puesto. Así fue la situación, pero fue justamente porque yo lo tenía en la lista y estaba sentado, se paró un segundo y además casi se mata, se pegó un tropezón. Por suerte todavía es ágil y llegó bien a su escritorio.
—Entonces confirmamos el garabato, no fue un churra.
Fue un chucha bien dado, pero esa es la razón que yo ni me di cuenta. Entonces, me empecé a reír cuando me empezaron a llegar los videos y dije: “Es que no puedo creerlo” porque claro, los micrófonos tienes que apagarlos, pero bueno, esa es la Ximena Ossandón, que es capaz de dar un buen garabato cuando le sale del alma y la situación era esa.




