Las posibilidades de retomar las relaciones diplomáticas entre Chile y Venezuela volvieron a tensionarse luego de que el canciller venezolano, Yván Gil, calificara como “imposible” avanzar en un acercamiento bilateral, justo cuando el presidente José Antonio Kast instaló ese restablecimiento como uno de sus principales objetivos en su agenda internacional.
Las declaraciones del jefe de la diplomacia venezolana surgieron como respuesta directa a los dichos del mandatario chileno durante su visita oficial a Argentina este lunes.
En dicha instancia, aseguró que un eventual cambio político en Caracas permitiría restablecer a lo menos vínculos consulares y, posteriormente, relaciones diplomáticas más estables entre ambos países. Todo, con miras a viabilizar el programa migratorio del Gobierno que contempla expulsiones.
Desde Caracas, la reacción fue inmediata. Gil aseguró en una publicación vía Telegram que “resulta extraño que José Antonio Kast hable de ‘restablecer relaciones’ mientras convierte cada declaración en un ataque contra Venezuela y contra los venezolanos”.
Asimismo, el canciller indicó que no se puede establecer un diálogo en medio de siembras de desprecio, “ni hablar ni respeto mientras se agrede”.
Instan a retomar el diálogo
Este cruce marca un nuevo capítulo en una relación bilateral que lleva años deteriorada.
Las relaciones diplomáticas entre Chile y Venezuela se encuentran suspendidas y terminaron de quebrarse en la práctica tras sucesivas expulsiones de personal diplomático y el retiro de representantes.
Uno de ellos, el exembajador de Chile en Venezuela, Jaime Gazmuri, llamó al Gobierno a insistir en los diálogos, aunque de manera reservada y sin notificarlas públicamente para que surtan efecto.
“Hay que hacer un esfuerzo por restablecer el diálogo manteniendo las diferencias que podamos tener con la actual administración venezolana, pero entiendo que Venezuela está sufriendo un proceso de transformaciones significativas”, dijo.
Pese a este escenario, La Moneda considera clave reabrir canales de diálogo con Caracas, especialmente por razones migratorias.
El actual Gobierno planteó un ambicioso plan de expulsiones masivas de extranjeros en situación irregular durante la campaña, un proceso que depende directamente de la cooperación del país de origen para autorizar vuelos y recibir a sus ciudadanos.
En ese contexto, el restablecimiento de relaciones consulares aparece como una pieza estratégica: sin coordinación diplomática, las expulsiones hacia Venezuela —que concentra una de las mayores comunidades migrantes en Chile— enfrentan serias dificultades operativas.
El senador y vicepresidente de la Cámara, Iván Moreira (UDI), expresó su extrañeza ante la actitud de las autoridades venezolanas, considerando la relación directa que ahora mantienen con Estados Unidos.
“Lo importante es que Chile está dispuesto a retomar las relaciones, aunque sea consulares, y así lo ha señalado públicamente el presidente. Más aún cuando Venezuela tiene un trato directo de administración Estados Unidos sobre Venezuela”, sostuvo.
Por su parte, la senadora Loreto Carvajal (PPD) llamó también a trabajar en un plan que permita acelerar el objetivo de retomar relaciones, incluyendo la opción de recurrir a una nación intermediaria.
“Para bailar se requieren dos. Y si no existe el mismo ánimo de parte de Venezuela, a lo menos debiera pensarse en una agenda de estrategia que permita, a través de un tercer país, servir como intermediario mediador, sobre todo en estos temas de seguridad, y avanzar en una agenda decisiva”, señaló.
Así, mientras el Ejecutivo chileno busca avanzar en una normalización gradual que facilite su política migratoria, la negativa expresada por el canciller Yván Gil constituye un nuevo obstáculo político y diplomático, dejando en suspenso uno de los pilares internacionales del plan migratorio del gobierno.




