Un nuevo flanco político se abrió entre el Gobierno y la oposición tras las declaraciones de la ministra vocera, Mara Sedini, quien afirmó que el Partido Comunista (PC) respalda la lucha armada. Sus palabras no pasaron inadvertidas y escalaron rápidamente hasta el Congreso, donde la diputada de esa colectividad, Lorena Pizarro, respondió con un oficio dirigido a la secretaria de Estado, acusándola de faltar a la verdad.
El origen de la controversia se remonta a una entrevista publicada el 12 de abril en El Mercurio, donde Sedini sostuvo que “el Partido Comunista en sus principios cree en la revolución, cree en la lucha armada”. Una afirmación que, desde las filas comunistas, fue leída no solo como un error, sino como una señal política de mayor alcance.
En ese contexto, Pizarro activó un mecanismo formal: un oficio en el que solicita detalles sobre el “cumplimiento del principio de probidad administrativa y la veracidad en las declaraciones públicas” de la vocera.
La arremetida no es casual. En el Congreso reconocen que este tipo de acciones busca dejar constancia institucional de un conflicto que, hasta ahora, se movía en el plano comunicacional.
Pero más allá del trámite administrativo, el tono de la diputada Pizarro evidenció la molestia del PC con los dichos de la ministra Sedini. “Es un acto de irresponsabilidad tremenda”, afirmó asegurando que sus declaraciones evidencian una “persecución histórica” hacia el Partido Comunista por parte de gobiernos de derecha.
“El tema de fondo es qué camino están preparando: ¿el fascismo? ¿qué viene después? ¿perseguirnos?”, fustigó la legisladora de oposición.
“Queremos saber de dónde saca esos fundamentos; somos un partido marxista-leninista, pero ella no habló de eso”, señaló Pizarro tras los dichos de Sedini.
El episodio vuelve a tensionar las relaciones dentro del oficialismo y abre interrogantes sobre los costos políticos de este tipo de declaraciones en un escenario ya marcado por roces internos.




