Con posiciones cada vez más marcadas, el debate por la reforma a la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente se instala en el Senado como uno de los focos de la agenda de seguridad, en medio de un escenario marcado por el aumento de delitos violentos protagonizados por menores.
Al respecto, el ministro de Justicia, Fernando Rabat, defendió la iniciativa impulsada por el Ejecutivo, señalando que busca hacerse cargo de esta realidad fortaleciendo las sanciones en casos de mayor gravedad y abordando la reincidencia.
“Para el Ministerio de Justicia es un proyecto de ley que advierte correctamente una situación que se está dando en la sociedad y es que los menores están cometiendo delitos de alta repercusión, de alta gravedad y es necesario abordarlo”, sostuvo.
Desde el oficialismo, en tanto, respaldan avanzar con mayor dureza. El senador Andrés Longton (RN) apuntó a una alta reincidencia y cuestionó que muchos adolescentes cumplan sanciones en libertad, insistiendo en la necesidad de cambios más profundos al sistema.
“Me parece muy relevante que este gobierno vea con claridad el problema que estamos teniendo con la delincuencia juvenil y/o adolescente”, dijo.
A ello agregó y reflexionó que no solo es relevante aumentar las penas, sino que también “eliminar ciertos garantismos que permiten que estos delincuentes cumplan pena en libertad y no privados de libertad y, con ello, se termina mermando también la reinserción y rehabilitación”.
La mirada de la oposición: descartan abrir la puerta a una rebaja en la edad de responsabilidad penal
Desde la oposición marcan distancia de esa mirada. Si bien reconocen la gravedad de este fenómeno, advierten que avanzar solo en castigo puede tener efectos contraproducentes y descartan abrir la puerta a una rebaja en la edad de responsabilidad penal.
La senadora Claudia Pascual (PC) llamó a distinguir entre distintos tipos de delitos y puso énfasis en factores estructurales como la reinserción y la prevención. “Yo no estaría disponible para seguir rebajando la responsabilidad penal adolescente”, aseguró.
“Hay estudios que dicen que, en la medida en que las bandas organizadas y el crimen organizado no trepide en seguir utilizando adolescentes, aunque aumenten las penas, no les quepa la menor duda de que tampoco va a trepidar en seguir usando a niños o adolescentes cada vez de menor edad”, complementó.
Así, la discusión avanza sin un consenso claro, tensionada entre quienes exigen mayor dureza frente a la delincuencia juvenil y quienes buscan evitar un giro hacia un modelo más punitivo.




