El despliegue de tres automóviles, un perfilamiento acabado de la víctima y un negociador para dar pruebas de vida. Esas son algunas de las pistas que apuntan a “profesionales del secuestro” detrás del plagio de Jorge Vera Fierro (84) ocurrido en San Miguel.
De acuerdo con información recabada por Bío Bío Investiga, los investigadores barajan la hipótesis de que quienes estarían detrás de lo sucedido la tarde del pasado martes, corresponde a una banda extranjera, altamente organizada.
Los hechos se remontan a eso de las 19:30 horas, cuando un testigo llamó al 133. En simple, alertó que en la intersección de Magdalena Vicuña con San Ignacio de Loyola, una camioneta Ford New Maverick 2024, color azul glaciar, había sido acorralada por otros tres automóviles. El vehículo interceptado —avaluado en unos 25 millones— era justamente propiedad de la familia de Jorge Vera Fierro.
Según consta en documentos policiales, al menos siete sujetos participaron directamente del secuestro. Lo hicieron descender por la fuerza y uno de los captores abordó su camioneta, enfiló por Magdalena Vicuña para luego dejarla abandonada con el motor encendido y las puertas abiertas. En la camioneta estaba todo, incluido el celular. Todo, menos él.
Buen pasar económico
Quienes conocen al dedillo el caso sostienen que este secuestro no es una casualidad. Más bien, aseguran los mismos consultados, es el resultado de una planificación que incluyó un estudio acabado de la víctima.
Ferretero con un holgado pasar económico, dueño de siete caballos fina sangre y prestamista informal, Jorge se convirtió en un blanco atractivo para los secuestradores.
Datos a los que accedió Bío Bío Investiga dan cuenta que tenía ocho propiedades registradas a su nombre y cuatro vehículos. Según el Servicio de Impuestos Internos (SII), todo suma un avalúo fiscal de más de $1.111 millones de pesos.
La joya de la corona es su ferretería El Galiano de la que es dueña desde hace 26 años. También es propietario del Stud Galiano, una propiedad hípica chilena conocida por competir con caballos de fina sangre. Son al menos siete ejemplares que le pertenecen: Petimetre, Julien, My Florence, Alas de Plata, Marca un Después, California Daddy e Invito yo.
Cercanos a su entorno reconocen que Jorge y su hijo —con quien comparte el mismo nombre y quien posee también un alto patrimonio— ostentaban trofeos, fotografías y hasta herraduras colgadas en sus oficinas.
—Aquí hubo un perfilamiento previo de los secuestradores, un estudio —dice una de las fuentes consultadas.
Prestamista informal
Jorge era también prestamista informal. Según testimonios de cercanos, no era poco común que la víctima facilitara dineros a cambio de intereses. Lo hacía —afirman desde su entorno— personas que eran conocidas por él.
—Las sumas de dinero que este señor presta son altísimas, estamos hablando de 100 a 300 millones de pesos —desclasifica una fuente bajo reserva de identidad.
Quienes no podían pagar después tenían que entregar las llaves de sus propiedades para finiquitar la deuda, afirman.
—No era alguien trucho, era un hombre de casa debido a su condición medica —aclara otro conocedor de la materia.
Jorge Vera es insulinodependiente. Debe pincharse cada seis horas.
—No es que se dedicara principalmente al negocio de los préstamos ilegales —añade uno de los requeridos para este artículo.
Profesionales del secuestro
Según cuentan fuentes conocedoras de la indagatoria que lleva adelante la Brigada de Investigaciones Policiales Especiales de la PDI (BIPE), el análisis de la víctima realizado por los secuestradores se suma al despliegue que realizaron la noche del plagio y en los días que han seguido a éste.
De acuerdo con cálculos de los investigadores, al menos siete personas participaron directamente de la encerrona en San Miguel. Varios de ellos corresponden a extranjeros, por lo que se teme que esta sea la consecuencia de una posible rearticulación de bandas transnacionales, como el Tren de Aragua. Los mismos apuntan a una “logística mayor” y a una estructura similar a la de los primeros secuestros orquestados por la organización con origen en Tocorón.
Los secuestradores incluso designaron a un negociador para que lleve adelante las tratativas para el rescate de Vera. Los detectives han mantenido contacto día y noche con el representante de los captores.
A través de su mediador, los raptores han enviado pruebas de vida de la víctima mediante videos. De ahí que el delegado presidencial de la región Metropolitana, German Codina comunicara que Vera estaba en buen estado. En uno de los registros se ve cómo Vera se inyecta un líquido en el estómago —presuntamente un medicamento— para tratar su diabetes.
—Son profesionales del secuestro —afirma uno de los consultados.
Inubicable
Hasta ahora, no hay detenidos por este hecho. Ni siquiera nombres de involucrados. El delegado presidencial metropolitano Germán Codina aseguró que, según los últimos antecedentes, el hombre se mantendría en buen estado, pero aún no se da con su ubicación.
Este es el primer secuestro de alta connotación pública que se da bajo el actual gobierno. Según detallan fuentes al interior del Ejecutivo, la PDI ha mantenido informada a La Moneda de lo ocurrido. Aunque, por protocolo, no les han traspasado mayores detalles para resguardar el “éxito de la investigación”.
—Estos casos tienen protocolos muy estrictos —asevera una fuente de gobierno.




