La reconfiguración del poder en Blanco y Negro marcó un punto de inflexión este miércoles. La Junta de Accionistas no solo selló la salida del bloque Vial-Ruiz Tagle, sino que despejó el camino para que Aníbal Mosa consolide su liderazgo y redibuje el mapa directivo de Colo Colo.
Con el nuevo escenario, el empresario tomó las riendas con mayor holgura y avanzó en la conformación de un directorio afín, incorporando figuras como Jaime Pizarro y Nicolás Monckeberg.
Mosa no esquivó el peso del momento. “Es una responsabilidad muy grande que estoy dispuesto a asumir con la misma transparencia y trabajo que en los 15 años que llevo en esta institución”, dijo.
“Es de esperar que comience una nueva era en Blanco y Negro, que tengamos tranquilidad y proyectar el futuro de la institución a mediano y largo plazo. No tengo ninguna intención de desprenderme de mis acciones”, agregó, dejando claro que su apuesta es de continuidad y control.
El dirigente insistió en que el cambio no responde a rencillas personales, sino a una necesidad estructural. “Esto no tiene que ver con temas personales, queremos estabilidad en la institución. No es una realización personal, antes teníamos muchas dificultades para ponernos de acuerdo y ahora deberíamos tener más tranquilidad. Es darle gobernabilidad”, sostuvo.
En su hoja de ruta, el foco está puesto en ordenar la casa y proyectar el crecimiento del club en múltiples frentes.
“Transparencia, trabajo y dedicación, eso le puedo ofrecer al colocolino. Tenemos que subirnos todos a este barco y remar para el mismo lado, sacar el estadio adelante, profundizar nuestro trabajo en divisiones juveniles, fortalecer el primer equipo para volver al ruedo internacional y fortalecer la rama femenina”, detalló.
Finalmente, Mosa adelantó que uno de los cambios clave será en la gestión diaria del club, especialmente en materia deportiva. “Podemos agilizar los procesos especialmente en ventana de contrataciones, espero tener una administración más ágil”, cerró.



