El presidente José Antonio Kast intentó apagar el incendio político que abrió su propia explicación sobre las expulsiones de migrantes irregulares.
Si el miércoles aseguró que su promesa de campaña de sacar a 300 mil personas del país “el primer día” era una “metáfora”, este jueves, desde Caldera, hizo una nueva precisión: quizás, dijo, la palabra correcta era “hipérbole”.
Kast cambia de metáfora a hipérbole su promesa migratoria
Fue en la promulgación de la ley de desalinización, en Atacama, donde Kast corrigió su propia explicación. La aclaración llega luego de una jornada marcada por críticas desde el Congreso, donde parlamentarios acusaron al mandatario de relativizar una de las principales banderas de su campaña presidencial.
La promesa de las expulsiones masivas no era algo menor: apareció en debates, discursos y hasta estuvo acompañada de una cuenta regresiva rumbo a su llegada a La Moneda.
Ahora, frente a las críticas de la oposición que lo acusaron de mentir para llegar al poder, Kast buscó corregir el concepto y defender el fondo del mensaje.
“Quizás la palabra era hipérbole, no metáfora”, señaló el mandatario al ser consultado nuevamente por la polémica. Y agregó: “El ciudadano de a pie entiende lo que estamos haciendo, ve el cierre de la frontera, los aviones saliendo con migrantes irregulares”.
La «metáfora» de Kast entra en zona de daños y oposición acusa mentiras de campaña
Miércoles 13 Mayo, 2026 | 16:40
Kast optó por defender los resultados de su administración e insistió en que el proceso requiere orden administrativo y cambios institucionales antes de acelerar resultados.
“Tenemos carpetas que quedaron sin firmar (…) primero tenemos que ordenar”, afirmó, anticipando además futuras reformas legales que deberán pasar por el Congreso.
Eso sí, reiteró una de las líneas que ya había adelantado previamente: las primeras salidas serán para personas en situación migratoria irregular o con causas pendientes. Además, reiteró que el Gobierno mantiene conversaciones internacionales para que Venezuela facilite el retorno de sus ciudadanos.
“Seguimos trabajando con las relaciones internacionales para que Venezuela abra la posibilidad de recibir a sus propios compatriotas (…) esto es sin vuelta atrás”, sostuvo.
La explicación de Kast no parece cerrar el debate. Porque si ayer la discusión era si la promesa era una metáfora, hoy la pregunta cambió ligeramente: si era una hipérbole, cuánto de aquella promesa de campaña fue una exageración y cuánto era un compromiso concreto.




