Tras una semana en el centro del debate como presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, el diputado Agustín Romero (REP) abordó con BioBioChile la tramitación del proyecto de Reconstrucción Nacional, que esta semana fue despachado desde esa instancia.
El parlamentario acusó a la oposición de intentar obstruir el avance de la iniciativa con la presentación de más de mil indicaciones y defendió la rapidez del trámite. “La democracia no puede quedar secuestrada por algunos grupos de parlamentarios”, afirmó, advirtiendo además que la misma estrategia podría repetirse en la discusión en Sala.
Respecto al rechazo de algunos artículos con votos de Renovación Nacional (RN), Romero desdramatizó las diferencias dentro del oficialismo y sostuvo que el sector sigue alineado tras el objetivo central del proyecto: la reactivación económica. En esa línea, llamó a insistir en materias rechazadas, como los cambios a la Ley de Propiedad Intelectual.
El republicano también defendió los recortes impulsados por el Gobierno, rechazando que impliquen un retroceso en políticas sociales. Además, cuestionó las críticas a los dichos del presidente Kast sobre migración y respaldó las medidas anunciadas por el Ejecutivo en esa materia. Finalmente, sobre el futuro de la “megarreforma”, zanjó que “la idea general de este proyecto se va a aprobar. No tengo ninguna duda”.
Las 1.603 indicaciones a la “megarreforma” en la Comisión de Hacienda
—Esta semana la comisión que dirige vivió momentos tensos y desde la oposición lo acusaron de “cerrar el debate” y de actuar de forma “servil” al Gobierno. ¿Cómo responde a esas críticas y qué balance hace de esta primera etapa de tramitación?
Yo creo que el rol que tiene un parlamentario es legislar, y lo que vimos durante estos días fue algo muy lamentable, que es un intento de la oposición de obstruir el diálogo parlamentario. 1.603 indicaciones a un proyecto de ley de 50 artículos, en circunstancias que una Ley de Presupuestos como la última, por ejemplo, tiene 850 indicaciones. ¿A qué me refiero con esto? Que el hecho de que tú quieras enriquecer un proyecto de ley es perfectamente lícito; lo que no corresponde es que, usando una herramienta legítima como es el uso de las indicaciones, lo que intentas finalmente es inhibir el debate, inhibir la votación y, en definitiva, obstruir y dilatar. Eso a mí me pareció gravísimo y ese tipo de cosas hay que cortarlas de raíz.
La democracia no puede quedar secuestrada por algunos grupos de parlamentarios que pretendan imponer sus términos a través del chantaje y de retrasar la tramitación parlamentaria. Dicho eso, yo estoy siempre disponible para que haya diálogo, pero cuando se trate de utilizar torcidamente las herramientas que ha generado la democracia para que haya debate, eso no lo voy a permitir jamás.
—O sea, para usted era imposible discutir las indicaciones, ¿pero cree que se dio el espacio suficiente para el debate? Porque esa es la principal crítica que se le hace.
Cada uno de los parlamentarios que critican públicamente que se cerró el debate tuvo la posibilidad de intervenir, a lo menos, en cada una de las instancias en las que se generó esta conversación.
La tramitación, en este caso, por la urgencia que tiene el proyecto, incluso es facultad del presidente de la comisión que se votara sin discusión, solamente escuchando al Ejecutivo. Pero, como ha sido la tradición de la comisión y como también es mi espíritu, se hicieron audiencias donde se invitó a expertos de todos los colores políticos, desde el (ex)ministro Marcel al (ex)subsecretario Weber, el exdirector de Presupuestos Matías Acevedo, doña Andrea Repetto (…). Es decir, hubo un panel completo de economistas que se refirieron a este tema. Participaron agrupaciones de pymes, participó la Asociación de Municipalidades, también organizaciones relacionadas con los derechos de autor, además de ministros. O sea, aquí participaron todos y se escuchó muy atentamente al Consejo Fiscal Autónomo. Acá la discusión parlamentaria se dio en los términos en que debe darse.
Es decir, los proyectos no pueden vivir eternamente dentro del Congreso Nacional; tienen que salir a la luz pública y, en algún minuto, cuando ya terminas de discutir, tienes que votarlos, y ahí es donde se expresa la democracia, si estás a favor o en contra. Pero, en este caso en particular, la izquierda radical, desde el Partido Comunista al Frente Amplio, ya nos notificó desde el principio que ellos no estaban dispuestos a conversar. De hecho, antes de que siquiera se fuera a escribir el proyecto, ya habían anunciado que lo iban a llevar al Tribunal Constitucional; ya habían anunciado una serie de medidas destinadas a que este proyecto no pudiera ser viable. Entonces, hoy día, o nos dejamos secuestrar por aquellos grupos que no quieren que el país avance o, en definitiva, aplicamos el reglamento y la ley para que Chile se recupere y vuelva a crecer.
—¿Y qué responde a que se diga que desde la comisión se quería pasar rápido la “megarreforma” al Senado, porque allá es la verdadera discusión?
Yo creo que la Cámara de Diputados, a través de este mecanismo torcido que fue el uso de indicaciones en forma indiscriminada, en definitiva lo que logró es un tremendo daño para, primero, la imagen de la Cámara y, segundo, para el rol que tiene que tener la Cámara de Diputados.
Nosotros no podemos seguir siendo una Cámara donde solamente se vaya a discutir, a pelear y los proyectos no avancen. Entonces, las mismas personas que hoy día critican que el proyecto tenga que salir de la Cámara son las mismas que presentan un sinnúmero de indicaciones solamente para trabar la discusión (…).
Yo solamente quiero señalar que el día martes tuvimos una sesión desde las tres de la tarde hasta las doce de la noche y solamente se pudieron votar dos artículos. Yo le pregunto a la gente que pueda estar leyendo esta entrevista: ¿Le parece razonable eso? ¿Que solamente en un día se voten dos artículos y todo el resto sea discusión sobre la pertinencia o no del proyecto, sobre si esto beneficia o no beneficia a los ricos, y una serie de calificaciones y reflexiones personales que pueden hacerse en otro ámbito (…)?
A mí me parece legítimo que haya diálogo, pero lo que no me parece hoy día aceptable moralmente es que sea la Cámara de Diputados la que esté impidiéndole a un sinnúmero de chilenos que hoy día buscan trabajo la posibilidad de que este país se recupere. Yo creo que llegó el momento en que los diputados se hagan cargo de sus actos y cada proyecto que se dilata es una oportunidad menos para un chileno.
—¿Se está dañando a la Cámara de Diputados?
Se daña el rol y el prestigio de la Cámara de Diputados. Los chilenos ven un grupo de parlamentarios peleando sin darle solución a la gente. Eso es un daño terrible y por eso el Congreso Nacional está tan desprestigiado. Porque, al final, a las personas que están en su casa con sus problemas del día a día no les interesa la pelea entre el diputado “X” con el diputado “Z”; no les interesa eso y tampoco si el partido no sé cuánto fue el que logró la indicación “X”. Lo que interesa es: “¿Voy a tener o no voy a tener trabajo?”.
A nosotros nos pagan el sueldo la gente. ¿Estamos trabajando para que se legisle? ¿Estamos trabajando para que haya soluciones o estamos peleando? Eso es lo que ve la gente. Y cuando tú ves con frustración que no tienes trabajo, que no hay oportunidades, y ves un grupo de personas que están bien financiadas por los chilenos discutiendo y discutiendo sin llegar a ninguna solución, eso genera frustración y deslegitima el sistema. Yo me rebelo completamente a eso y, mientras yo sea presidente de esta comisión, me voy a preocupar de que los proyectos ingresen, se voten y salgan a la Sala. Eso es lo que hay que hacer (…).
Las diferencias en el oficialismo y el “corazón” del proyecto
—Ahora, el proyecto avanzó, pero no todos los artículos fueron aprobados. También hubo votos oficialistas en contra de artículos relevantes, especialmente de RN. ¿Ve diferencias importantes dentro del oficialismo?
Yo creo que tenemos que centrarnos mucho en los objetivos del proyecto. Cuando uno se centra en los objetivos del proyecto, en el objetivo que quiere el Gobierno, estamos absolutamente unidos en que Chile necesita volver a crecer, recuperar el dinamismo económico y, obviamente, que a través de eso vamos a garantizarle a nuestro pueblo la sustentabilidad fiscal, pero también trabajo y bienestar. Ese objetivo lo mantenemos inalterable todos los de nuestro sector.
Pero naturalmente hay diferencias respecto de algunos instrumentos. Yo, en lo personal, no soy una persona enamorada de los instrumentos. A mí me interesa enamorarme de los objetivos y, al menos con nuestro bloque oficialista, los que participamos del Gobierno, vamos a trabajar para que el objetivo se cumpla.
—¿Y el Gobierno debería insistir en temas que fueron rechazados en esa instancia? Como los cambios que se hacían a la Ley de Propiedad Intelectual y el que eliminaba la franquicia tributaria del Sence.
Yo creo que es importante que haya avances (…). Los artículos rechazados en sí mismos, para mí, tienen que ser mejorados y lograr el consenso suficiente para que estén los votos. Yo no voy a tomar eso como algo dramático. Aquí lo importante es que, en general, el Gobierno ha escuchado bastante; o sea, si usted revisa lo que era este proyecto en un inicio y lo compara con lo que es hoy día, la verdad es que demuestra que el ministro Jorge Quiroz y el Gobierno se han juntado con muchísimas personas a conversar y para ir perfeccionándolo. Y así funciona la democracia.
Y probablemente en el Senado también se van a conversar otras cosas. Insisto, el Senado hoy día es la Cámara que puede lograr llegar a acuerdos; lamentablemente, la Cámara de Diputados no es el lugar, en este minuto, para poder tramitar un proyecto de estas características porque los acuerdos no se van a dar, porque hay un grupo que está solamente enfocado en que esto no salga.
Ya habíamos conocido que incluso la misma estrategia de obstaculizar la tramitación en la comisión es la que quieren hacer en la Sala e inundarla de un sinnúmero de indicaciones, votaciones separadas e indicaciones inadmisibles, a sabiendas, para que se discutan en Sala. Eso es lo que se está tratando de hacer; imagínese lo que significa.
Entonces, obviamente, con todas esas dificultades, el Gobierno tiene que entregarle soluciones a los chilenos en materia de empleo, que es uno de los principales problemas que tiene hoy día nuestra sociedad. Y no le quepa a usted la menor duda de que entre todos vamos a trabajar para eso y, personalmente, como presidente de la Comisión, yo me voy a preocupar de que los proyectos vean la luz, se voten; eso significa que alguien puede estar a favor o en contra, pero que se voten.
—Sobre estas diferencias que tiene RN, decía que lo importante es que están de acuerdo con el objetivo del proyecto. Para que la ciudadanía lo entienda, porque aborda muchos temas distintos, para usted, ¿cuál es el corazón del proyecto?
El corazón del proyecto es bastante simple: que nuestra economía se vuelva a reactivar (…). Y para eso tú necesitas, obviamente, generar competitividad tributaria, mejorar radicalmente tus procedimientos para que no se siga dando esta burocracia que hoy día asfixia al inversionista, generar incentivos para que se retengan empleos, se recuperen empleos y se formalice el trabajo, y también generar oportunidades.
Este proyecto abarca todas esas dimensiones que, en el fondo, son parte del objetivo central, que es la recuperación y la reactivación económica de Chile. Para eso necesitas, por una parte, ser atractivo tributariamente y, por eso, lo que se está tratando de hacer con este proyecto es bajar el impuesto de primera categoría, que es uno de los impuestos que hoy día pone a nuestro país dentro de los países menos competitivos del mundo (…).
Segundo, nosotros tenemos que generar incentivos para que se mantengan empleos, no se sigan destruyendo empleos formales, se generen y también, obviamente, se proteja el empleo formal. Y para eso está el crédito que está considerado en esta propuesta para la contratación de trabajadores y contratos de trabajo. ¿Se podría haber hecho un subsidio? También, por supuesto, pero eso hay que evaluarlo (…).
La “permisología”, como se dice, y muchas normas ambientales hoy día se están revisando. ¿Por qué? Porque la protección del medio ambiente no puede significar la paralización de un país, eso todos lo entendemos. Entonces, también hay enfoque en eso.
El aprovechar oportunidades en las normas relacionadas con el tema de inteligencia artificial y derechos de autor es un tema que tenemos que discutir. Se rechazó el artículo; tenemos que volver a insistir en cómo vamos a aprovechar estas oportunidades para que se beneficien tanto los creadores como el país, que es lo más importante también.
—¿Insistir en este mismo proyecto?
Es que yo creo que hay que insistir. Yo creo que eso no se puede abandonar en ningún caso; o sea, Chile no puede quedar al margen de una revolución económica mundial simplemente porque no somos capaces de ponernos de acuerdo. Eso hay que sacarlo adelante.
No puede pasarnos lo mismo que nos ha pasado con el litio, que por culpa de un Gobierno que llegó con una idea y después termina con otra, estamos saliendo del boom del litio. Nosotros deberíamos estar ahí como primeros actores del mundo. Sin embargo, fíjese usted la paradoja: hoy día lo que sostiene el litio en Chile son las concesiones que se entregaron durante el gobierno militar. Esa es la realidad. Aquí no se ha sacado ninguna gota, ningún gramo de litio de la nueva empresa que creó el presidente Boric. (…) Imagínese de lo que estamos hablando; esa es la realidad, y es dura.
Entonces, cuando ve esto frente a sus ojos, ¿qué hace como parlamentario? ¿Se sigue discutiendo eternamente o de frentón decimos: “¿Saben qué más? Aquí votemos. Y si esto no resulta, vamos con otra cosa”? Pero esta inactividad de la política, que se toma unos tiempos eternos, que no son los tiempos de los chilenos, no son los tiempos de pagar las cuentas, a mí me parece moralmente inaceptable.

Advertencias a la iniciativa y la comunicación del Gobierno
—Ahora, sobre las advertencias que han hecho el Consejo Fiscal Autónomo, la Corte Suprema e incluso figuras de la derecha como Evelyn Matthei e Ignacio Briones. ¿Cree que el Gobierno ha dado respuestas claras a estas advertencias?
Yo creo que sí. A ver, los riesgos de un proyecto y una política pública de estas características van a existir siempre. Una gran política pública no está jamás exenta de riesgo; yo no conozco ninguna ley que haya salido del Parlamento y diga: “No, esta no tiene ningún riesgo, esto es 100% garantizado”.
La Ley de Cumplimiento Tributario estableció una recaudación que no han sido capaces de poder entregar; la reforma tributaria de la presidenta Bachelet, un desastre. Los números son súper claros: desde que se implementó, Chile dejó de crecer, se estancó la recaudación y aumentó el desempleo; es así de simple. Y tampoco fue capaz de solucionar los problemas sociales, porque hubo un estallido entre medio. O sea, ese es el nivel de una mala política pública.
Pero, en fin, aquí lo que importa es que, cuando se advierten los riesgos, haya un Gobierno dispuesto a tomarlos, asumirlos y corregirlos. (…) Los gobiernos tienen que hacerse cargo de estos riesgos y una parte importante también es el deber de gastar como corresponden los recursos públicos. Lo que está haciendo hoy día el gobierno del presidente Kast es precisamente eso: imponerse la obligación de gastar como corresponde. Y eso significa recortar el gasto superfluo, el gasto político, el gasto ineficiente. No significa hacer recortes sociales, como se ha dicho caricaturescamente.
Cuando tú entregas una alimentación a un niño, tienes que cerciorarte de que el proveedor le entregue el pan, la leche, el queso y el jamón, y no simplemente que le traiga un jugo de mala calidad, un sándwich de otra calidad a la contratada y, finalmente, en la mitad de eso, se pierdan recursos públicos.
Hemos visto durante años bodegas llenas de libros escolares no entregados, bodegas con computadores que no se entregan. Hoy día, cuando hemos visto que se hace una política para, en el fondo, hacer recorte en materia de ajuares, la pregunta es la siguiente: ¿Estamos dispuestos a aceptar que se sigan comprando 100 ajuares, por ejemplo, para entregar 80? ¿Qué pasa con esos 20? ¿Quién se queda con esos 20? Acá hay un abuso.
Y lo que está haciendo este Gobierno es una cosa que hace muchos años dijo el presidente Kast cuando era candidato: poner luz donde hay oscuridad, donde nadie ve, donde hay inescrupulosos que, utilizando recursos públicos, finalmente logran que no llegue la fiscalización a ellos. Ahí es donde se esconde la corrupción y el gasto superfluo. Eso es lo que nosotros tenemos que ir desbaratando.
—Ahora, llevándolo a lo que ve la ciudadanía: que hay recortes en salud —criticados por algunos alcaldes—, que hay recortes en Desarrollo Social; ¿cree que el Gobierno ha logrado explicar bien por qué son importantes estos recortes y el avance de la reforma?
A ver, yo creo que siempre cuesta explicar lo que no es, por así decirlo, popular. Siempre es mucho más fácil explicar que voy a entregar un beneficio, siempre es más fácil explicar que voy a otorgar un feriado; eso no necesita prácticamente explicación. Pero cuando tú tienes un grupo de alcaldes que señalan que vas a recortar prestaciones, yo solamente quiero preguntar: ¿Qué prestaciones han recortado? ¿Qué beneficio concreto a una persona que ha llegado a atenderse se le ha recortado?
Lo que sí se ha recortado en el gobierno anterior es la atención a más de tres millones de chilenos que están en la lista de espera. Ese es un recorte efectivo. Hoy día, el drama de las listas de espera que nos heredó el presidente Boric es la manifestación más pura del recorte en programas sociales. Y eso nadie lo dice. Nadie se hace cargo de eso.
Y la deuda que existe en vivienda es el recorte social más espantoso que se ha hecho en este país. El presidente Boric, por la reconstrucción, hizo un recorte. La gente que hoy día no tiene casa en El Olivar, en la región de Valparaíso, es producto de un recorte efectivo que hizo el gobierno del presidente Boric. Entonces, hoy día, los mismos que apuntan con el dedo al gobierno del presidente Kast fueron cómplices del recorte que hizo el gobierno del presidente Boric en los programas sociales, en listas de espera y en la reconstrucción. Ahí está el gran problema.
Entonces, aquí digamos las cosas como son. Cuando hay un Gobierno que lo que está haciendo es buscar eficiencia para que con los recursos de todos los chilenos lleguen más y mejores beneficios, es lo que hay que hacer, y para eso contrataron a un Gobierno, para que haga precisamente ese trabajo. Y en eso nosotros no vamos a caer en las descalificaciones ni en este juego comunicacional que sabe hacer la izquierda, porque la izquierda es muy buena para contar cuentos, pero es muy mala para sacar bien las cuentas.
Romero por la “metáfora” de Kast y el debate en Sala
—Esta semana también hubo polémica por la explicación del presidente Kast respecto a dichos en campaña que fueron una “metáfora”. ¿Cree que el Gobierno manejó bien esa controversia? ¿Le preocupa que este tipo de episodios terminen afectando la discusión de la reforma?
El presidente Kast es un hombre honesto que dice las cosas como son y siempre va a acercarse a los chilenos y les va a decir lo que siente y lo que piensa. Él siempre ha sido igual. Y cuando él dijo que se les acababa el tiempo a los inmigrantes ilegales y que los íbamos a expulsar, todo eso se va a hacer, a pesar de que la izquierda no lo quiera.
Ridiculizar o exagerar una frase que dijo el presidente relacionada con la expulsión de los migrantes, respecto de algo que es de sentido común… nadie en su sano juicio, yo no sé quién pudo haber pensado que el día 12 de marzo se iban a subir 300.000 inmigrantes y se iban a ir en un avión. Primero, ese avión no existe, no existe esa posibilidad. Pero lo que sí existe y está en manos de este Gobierno es restringir ese ecosistema que permite a la inmigración ilegal ver a Chile como un destino atractivo. No hay salud, no hay educación, no hay vivienda, no hay ayudas para la persona que no tenga un RUT y que no esté regularizada en Chile (…). Eso es lo que hay que hacer.
Los hijos de extranjeros inmigrantes ilegales no son chilenos, son hijos de transeúntes, y se aplica la Constitución. Eso es lo que hay que hacer. Entonces, acá es muy importante que se entienda que la zanja en el norte no es una medida aislada, es parte de un sinnúmero de medidas que se van a dar durante estos años para que finalmente esta inmigración se controle, y se va a hacer. ¿Por qué? Porque los chilenos lo quieren así y porque los chilenos eligieron al presidente precisamente para que tome esas medidas.
—Finalmente, sobre la discusión que se va a dar en Sala el martes, ¿cree que sectores como la DC o el PDG van a terminar apoyando la idea de legislar la megarreforma? ¿Cómo ve esas negociaciones?
Mire, yo no veo a ningún sector político, salvo el Partido Comunista, el Frente Amplio y el resto de las bancadas que son antiempleo y anticrecimiento económico, que vayan a votar en contra de esta iniciativa. Yo creo que todas las fuerzas democráticas y que algo entienden de economía están convencidas de que Chile tiene que volver a crecer, necesita generar inversión y más empleo para los chilenos y, por lo tanto, la idea general de este proyecto se va a aprobar. No tengo ninguna duda.
Ahora, insisto, no estoy enamorado de los instrumentos y, por lo tanto, en mayor o menor medida, algunas normas probablemente sean más controvertidas o haya votos más divididos. Pero, en general, yo creo que este proyecto va a avanzar y finalmente vamos a sacar un proyecto potente para Chile, enfocado en el objetivo que he dicho: reactivar la economía del país.




