La Contraloría General de la República tomó razón del decreto que actualiza la norma primaria de calidad del aire para el plomo, luego de su reingreso por parte del Ministerio del Medio Ambiente. La iniciativa busca establecer criterios más estrictos para el control y la fiscalización de este contaminante en la atmósfera.
Para cumplir con este objetivo, el decreto mantiene el valor de concentración anual en 0,5 microgramos por metro cúbico normal (µg/Nm³), una cifra que se alinea con las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y con los estándares internacionales aplicados en la Unión Europea, Brasil y Colombia.
Cabe destacar que la relevancia de mantener estos límites radica en que el plomo es un metal pesado altamente tóxico cuyo impacto en la salud humana está ampliamente documentado por las autoridades sanitarias y ambientales, asociándose su exposición prolongada o a niveles elevados con severas afecciones en los sistemas nervioso, renal y cardiovascular.
En virtud de esta actualización regulatoria, la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) tendrá la responsabilidad de elaborar los protocolos oficiales de medición y análisis. Con esto se busca estandarizar los procesos de fiscalización y asegurar el correcto seguimiento del cumplimiento de la norma.
Detectan metales altamente tóxicos en especies marinas de consumo humano en Bahía Quintero-Puchuncaví
Martes 19 Mayo, 2026 | 05:30
Asimismo, de manera complementaria, las autoridades contemplan el desarrollo de un catastro técnico orientado a ampliar la red de monitoreo actual. A la fecha, el país cuenta con 13 estaciones con representatividad poblacional para material particulado respirable (MP10) que incorporan la medición de plomo, distribuidas específicamente entre las regiones de Atacama y Valparaíso.
De hecho, un reciente estudio científico desarrollado en la bahía de Quintero-Puchuncaví encendió las alarmas al detectar una preocupante presencia de metales pesados en diversas especies marinas destinadas al consumo humano.
El análisis identificó niveles de plomo, cadmio, mercurio y cromo acumulados en tejidos de peces, moluscos y crustáceos —tales como ostiones y jaiba peluda—, basándose en muestreos realizados en diez especies extraídas de la zona durante 2022 para evaluar el impacto de la actividad industrial en el área.




