La Unidad de Investigación optó por no revelar mayores detalles del caso debido a la extrema gravedad de los hechos y con el fin de evitar la difusión de antecedentes que pudieran afectar la sensibilidad de los lectores. Por decisión del tribunal, la identidad de los imputados permanece bajo reserva.
—Estuvimos en mi casa compartiendo y se quedaron hasta el viernes 22. Hicimos un asado, consumimos alcohol, también fumamos marihuana y ya adentrada la noche, tipo 20:00 horas, consumimos zopiclona y clonazepam. Mientras estábamos compartiendo, repentinamente F. dijo que tenía un dato de una casa que al parecer tendría harto dinero en su interior (…) él sabía que esa casa le pertenecía a un empresario que se llamaba Luksic o algo así.
Así parte la declaración de A.A.O.C. frente al fiscal Hugo Cuevas. Fue al interior de la Brigada de Investigación de Coronel donde a sus 14 años y en calidad de imputado, narraba cómo participó de un robo y de un homicidio.
El de Isabel Contreras Aguilera (65).
Las pruebas que hasta entonces manejaba la fiscalía y la Policía de Investigaciones no le dejaban mucho margen. El seguimiento de cámaras y la declaración de testigos fueron claves para recrear lo que ocurrió esa noche. A. ni siquiera se molestó en negarlo. Solo aclaró que él se dedicó a robar porque ese era el plan original, no a apuñalar a los cuidadores.
—Me dio pena. Angustia. Pensé en mi abuelita —se justificó para asegurar que el agresor era otro de sus amigos, no él.
Y aunque eso no logró exculparlo, las declaraciones de los otros involucrados coincidieron en lo mismo: quien habría asesinado a Isabel de una forma bestial y dejado gravemente herido a su esposo, fue F., alias Pancho Pistolas, de 18 años.
Otro imputado lo describió así:
—F. le pegó en la cabeza con el cuchillo(…) Contó que no estaba arrepentido de lo que había hecho y que lo volvería a hacer.
Después de haberla asesinado continuaron la celebración gracias a la plata robada. Incluso la madre de uno de los imputados bebió con ellos, pese a que le confesaron el crimen. Al día siguiente otro par se fue a comprar ropa nueva.
Hoy, cinco imputados están en prisión preventiva. Tres de ellos, por ser menores de edad, ingresarán a un régimen de internación provisoria.
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Domingo 31 Mayo, 2026 | 14:31
Robo con homicidio
A las 03:20 horas del 23 de mayo, la PDI se presentó en el sector el Maule. Lo primero que observaron fue que en el patio de la casa estaba el cuerpo de Isabel. Las heridas hablaban por sí solas. Adentro, entre la sangre y los muebles volteados, todo era un desastre.
Para entender la dinámica, tres oficiales se trasladaron hasta el Hospital San José de Coronel donde J. el esposo de Isabel, estaba gravemente herido. El trauma y las heridas le hicieron hablar poco, pero fueron el punto de arranque para comenzar la investigación.
Contó que a las 23:30, mientras veía televisión, sintió que los perros no dejaban de ladrar. Agarró una linterna y salió a ver. De golpe apareció un hombre con pasamontaña.
—Cuando lo alumbré, él se acercó a mí con un cuchillo cocinero en su mano izquierda con el que comenzó a pegarme puñaladas en la cabeza. No recuerdo cuantas, pero yo me protegí con mis dos manos.
Vio que otros tres sujetos entraban a la casa donde su esposa estaba acostada. Él se escondió en la casa de los perros. A los diez minutos, cuando notó silencio otra vez, volvió a salir.
—Salí a ver a mi esposa, encontrándola en el patio de la casa tendida sobre el suelo. Tenía su cabeza con muchas heridas, pero aún estaba viva. Ella solo se quejaba y me pedía agua.
Isabel murió en el mismo lugar a los minutos.
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Puntos Copec
El siguiente paso fue entrevistar a los vecinos. Varios dijeron que no escucharon ni vieron nada, pero uno de ellos se los cruzó de frente cuando iba llegando a su casa. Describió que era un vehículo chocado en su lado izquierdo y sin el tapabarro. Además, que en su interior había dos sujetos con mascarillas quirúrgicas
—El auto se detuvo un poco más cerca del ingreso al predio de mis vecinos, momento en que vi que desde el interior del bosque salieron corriendo cinco personas, todos de sexo masculino. Llevaban tres de ellos mochilas negras u oscuras en sus manos, las cuales se notaba llevaban especies en su interior —agregó.
No denunció a Carabineros. Tenía que ir a Concepción y les perdió el rastro saliendo. Entonces revisaron las cámaras y se dieron cuenta que el auto descrito dobló contra el tránsito en calle Serrano e ingresó a una Copec a las 00:17 horas.
Cargaron $30 mil pesos y pagaron en efectivo. Antes de irse, A., que iba de copiloto, digitó el rut de su mamá para cargar puntos Copec.
Sin saberlo, eso selló su propia caída.
En paralelo, un testigo protegido se presentó en la PDI de Coronel el 25 de mayo. Dijo que tenía información relevante respecto al robo con homicidio.
El testigo confesó que M., amigo suyo, le había revelado que estaba arrepentido de “una embarrada grande y grave”.
—Me contó que el día viernes unos amigos, sin decirme quiénes, lo habían ido a buscar a su casa a bordo de un jeep, sin saber a dónde iban. Llegaron a una casa y no quería bajarse del auto. No obstante, como lo obligaron, se bajó y entraron a robar a una casa. Me dijo que mientras robaban habían apuñalado a una señora y que como era mucho y a él no le parecía, le había puesto una pistola en la cabeza a uno de sus amigos, que era quien más estaba apuñalando a la señora, para que dejara de hacerlo.
¡Perro conchetumare!
Como ya tenían dos nombres, los investigadores emitieron una orden de arresto para ambos. El 26 de mayo a las 13:45 entraron en la casa de A., el mismo que dio el rut de su madre. Una hora antes habían llegado donde M., a quien lo delató el testigo protegido.
El primero que habló fue A., de 14 años. Dijo que horas antes del robo con homicidio todos se juntaron en su casa a beber y drogarse. Pancho Pistolas (18) salió con la idea de asaltar una casa de un empresario rico y todos aceptaron.
—Le dije a mi mamá que saldríamos con mis amigos. Le sacamos la llave de su auto sin que lo notara —explicó.
Se pusieron mascarillas y guantes de látex. Saltaron una muralla e ingresaron por un camino de tierra en el sector El Maule.
—F. dijo que había gente pero nos teníamos que tirar igual (…) F. tratando de ser silencioso no le dice nada y se abalanza sobre este caballero (el esposo de Isabel). Como que lo tomó del cuello y lo apuñala. No noté bien dónde, pero creo que como en el cuello u hombro. Fue muy rápido. El caballero tampoco gritó ni dijo nada, como que no podía hablar. Estaba sin aire, hablaba muy despacio, como rendido.
Entraron cuatro a la casa mientras dos esperaban en el auto. A. entró primero a la cocina buscando dinero. Luego fue al living.
—F. estaba al lado de ella (de Isabel), a la altura de su cabeza, pegándole con un cuchillo, unas cuarenta veces, dándole puñaladas en todo el cuerpo. También le daba patadas. La señora se quejaba. A mí me dio pena. Angustia. Pensé en mi abuelita. Cerré los ojos para olvidar la imagen ensangrentada. No dije nada y seguí hacia los dormitorios, revisando cajones.
Encontró chaquetas, carteras, joyas de oro y una caja de madera que guardaba dinero en efectivo.
—F. vio que la señora iba arrastrándose hacia la mesa donde estaba un celular y gritó “¡va a llamar a los pacos!”, por lo que se abalanzó nuevamente contra ella. Le rompió el teléfono para rematarla. Tomó el bate que yo andaba trayendo y que estaba sobre una de las camas y con eso la golpeó —continuó.
Según A., no vio mucho más porque sólo se dedicó a seguir buscando objetos de valor.
—Escuché que la señora se paró y le dijo al F.: “¡Perro conchetumare te voy a seguir todas las noches!”. Luego, cuando pasé por el living yéndome del lugar, la vi sentaba en un sillón, pálida, muerta, con sangre por todas las partes de su cuerpo.
Golpes en la cabeza
F. se quedó adentro mientras los otros tres huían. Antes de irse volvió a atacar al esposo de Isabel. “Lo remató”, según el relato de A.
B.A.C.V, de 15 años, corroboró dicha versión. Al menos, planteó que el plan era solo robar, nunca matar a nadie. Por eso entre todos “retaron” a F.
L.A.A.D de 16 años, el único que se presentó voluntariamente en la PDI y que se quedó adentro del auto el día del robo, reveló que F. tardó unos minutos más en llegar. Todos se asustaron y arrancaron el auto, sin él. A los minutos volvieron a buscarlo y vieron sus guantes llenos de sangre.
—Cuando F. se subió al auto contó que había matado a la señora de la casa (..) No estaba arrepentido de lo que había hecho y reveló que lo volvería a hacer. En ese momento me quedé en shock.
S.F.D.M, el mayor del grupo con 20 años, reafirmó la versión de todos.
—En el camino pusieron música y uno que no distinguí dijo que sacaran fotos. Yo les dije que no porque iba a salir peor, pero no sé si lo hicieron. También escuché por parte del que se había quedado abajo los detalles de cómo mató a la señora.
Alcohol y asado
Después de pasar por la Copec, se fueron todos juntos a la playa Chivilingo. A. tenía un soplete y quemaron todo lo que los podría incriminar, incluida la ropa. Allí abrieron la caja de madera que sacaron minutos antes de la casa. Adentro habían $1.300.000 que repartieron entre todos. Dejaron $440 mil para comprar varias botellas de Jack Daniels.
A. le entregó las joyas robadas a un pastero y logró conseguir otros $300 mil. Se fue de compras al outlet y se lo gastó todo en ropa. B., otro imputado, hizo lo mismo. Reveló que fue el mall solo y se gastó los $400 mil que consiguió esa noche.
En la celebración que tuvieron posterior al homicidio, la madre de A., también participó. Cuando declaró en calidad de testigo dijo que su hijo regresó cerca de las dos de la madrugada a la casa. Luego compartieron y escucharon música hasta las cinco.
A las ocho de la mañana se despertó y que de los seis amigos, S. y B. estaban despiertos. Los invitó al sector Los Rojas a comprar mariscos. Según su versión, volvieron cerca del mediodía y recién ahí se enteró de lo que pasó, por redes sociales.
—Leí una noticia que decía que ese mismo día se había producido un asalto en el sector Maule (…) Por alguna razón inmediatamente sentí que esto podría estar relacionado con mi hijo y sus amigos. Les pregunté en reiteradas oportunidades si ellos estaban involucrados con esta noticia. Mi hijo me llamó a un lado y de forma más privada me dijo que sí habían participado y que el autor del homicidio era F.
Y agregó:
—Por ello, debido a que lo consideraba como un hijo, me acerqué a F. y ante mi rabia le propiné varios golpes de palma en su rostro. Él solamente dijo que sí había sido. Después estuvo a punto de llorar y me pedía perdón.
Se fue a dormir y cuando despertó su hijo seguía celebrando.
Sin embargo, ella ya lo sabía desde horas antes. Cuando fue a comer mariscos, con S., éste le contó lo que había pasado.
—Yo no aguanté y le dije a la tía lo que había pasado la noche anterior, que no fuimos al cumpleaños y que nos desviamos a Maule, que ahí los cabros hicieron lo que hicieron. Fue ahí cuando ella se puso súper nerviosa y se fue.
Prisión preventiva
Pese a que A. siguió bebiendo después del homicidio de Isabel e incluso salió a comprar ropa, manifestó en su declaración que se sentía culpable.
—Nunca quise matar a alguien. Yo no la agredí ni estuve de acuerdo con eso. Yo quedé muy mal con lo que pasó. Quedé con cargo de conciencia. No puedo dormir por las noches, también tengo abuela y bisabuela y no me gustaría que le hicieran eso. Cierro los ojos y recuerdo cómo la señora gritaba por su vida.
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El equipo de investigadores liderado por el fiscal jefe de Coronel, Hugo Cuevas, corroboró que los seis sujetos, cuatro menores de edad, participaron del robo con homicidio.
El Juzgado de Garantía de Coronel decretó la prisión preventiva para cinco de ellos. Tres de ellos, por ser menores de edad, ingresarán a un régimen de internación provisoria. Uno solo quedó con arresto domiciliario total.




