El Ejército de Taiwán llevó a cabo un ejercicio de fuego real este martes, utilizando obuses pesados y sistemas de lanzacohetes múltiples de fabricación local. El objetivo era ensayar la capacidad de respuesta ante un posible desembarco anfibio chino. Bajo fuertes lluvias matinales, las tropas del X Cuerpo del Ejército se posicionaron en la desembocadura del río Dajia, cerca de Taichung, para entrenar con los sistemas Thunderbolt 2000 y obuses autopropulsados M109A2.
El coronel Wong Yih-ming, jefe del 58º Mando de Artillería, destacó que el entrenamiento fue un desafío para los soldados, realizando operaciones según los tiempos de combate reales. Además, adelantó que habrá entrenamientos tácticos más serios en la segunda mitad del año.
En el simulacro, las tropas se desplegaron en ocho posiciones a lo largo de un frente de veinte kilómetros, implementando una estrategia de «defensa en capas» para detener al enemigo antes de que llegara a las playas. El Thunderbolt 2000 abrió fuego seguido por los obuses M109A2, con un total de 372 proyectiles utilizados.
Este ejercicio se realizó en un contexto de tensiones entre Taiwán y China, donde Pekín considera a la isla como parte de su territorio. Recientemente, China llevó a cabo una operación en aguas cercanas a Taiwán, lo que el ministro de Defensa taiwanés calificó como provocación. Además, la isla fue tema de conversación entre Xi Jinping y Donald Trump, donde se discutió la importancia de la cuestión taiwanesa en las relaciones bilaterales.
En resumen, el ejercicio militar de Taiwán ante un posible desembarco chino es parte de un contexto geopolítico tenso en la región, donde la isla busca reforzar su capacidad de defensa frente a posibles amenazas externas.




