El ingreso irregular de cientos de niños, niñas y adolescentes haitianos a Chile, aparentemente bajo el proceso de reunificación familiar, desató un escándalo que ha salpicado a diferentes instituciones. Sin embargo, en su momento, se levantaron algunas alertas y no sólo por este caso, sino por situaciones similares.
En conversación con el Expreso Bío Bío, el defensor de la Niñez, Anuar Quesille, aseguró que estamos frente a una situación gravísima.
Las alertas “sin respuesta”
La autoridad de la Defensoría de la Niñez detalló una serie de alertas que levantaron desde que se abrieron las fronteras, después de la pandemia del Covid-19.
Se trata de situaciones de niños y niñas en contexto de movilidad que ingresaban por pasos no habilitados vía terrestre; situaciones de niños que podrían estar expuestos a ser víctimas de explotación sexual; procesos de reunificación familiar donde se podía poner en duda o tela de juicio la veracidad de la documentación entregada.
En medio de ese contexto, en 2025, aparecen los vuelos chárter con niños haitianos, frente a los que, según Quesille, se puso en antecedentes a las autoridades pertinentes para que se articulara la institucionalidad y saber dónde están o si estaban siendo objeto de algún tipo de violencia o vulneración.
De esta manera, Quesille aseguró que “pusimos en antecedente, en primer lugar, a la Subsecretaría de la Niñez; a comienzos del año 2023 le dimos cuenta de la insuficiencia de la respuesta estatal frente a la situación de niños en contexto de movilidad”.
“Solicitamos formalmente que se conformara una mesa técnica institucional que estuviera destinada a elaborar un protocolo de regularización migratoria, de enrolamiento, que pudiese centrarse en la situación de los niños que llegaban”, dijo. Finalmente, se acogió la petición, pero desde la Defensoría de la Niñez tuvieron que expresar su preocupación por la “ausencia de continuidad” de la mesa.
El defensor de la Niñez también sostuvo que indicaron una serie de comunicaciones a la Dirección de Derechos Humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores y a la Cancillería, en el marco de “casos específicos que no tienen que ver con los chárter, pero de situaciones que son muy análogas (…) Y no tuvimos respuesta”.
“Pusimos en antecedente al mismo Servicio Nacional de Migraciones, en el año 2024, donde solicitamos que se implementara el registro biométrico para personas en contexto de movilidad humana, con el propósito de contar con antecedentes actualizados para monitorear la situación de niños, niñas y adolescentes (…) Sin respuesta”, detalló.
En cuanto al caso específico de los niños haitianos, Quesille señaló que con los antecedentes se realizó una comunicación dirigida a la Policía de Investigaciones. Buscaban aclarar cuáles eran los protocolos para el ingreso de niños extranjeros al país con permiso de residencia por reunificación familiar y si tenían identificación de eventuales comisiones de delito en el ingreso al territorio nacional.
La respuesta, según dijo, fue que “no se cuenta con protocolos específicos en esta materia, pero que para estas situaciones se aplica un instructivo general de control migratorio”. En esa línea, añadió que dicho protocolo carece “de perspectiva de infancia”.
Asimismo, el defensor de la Niñez aseguró que enviaron una serie de oficios a Migraciones pidiendo información; nuevamente a la Subsecretaría. Sin embargo, explicó que “o no obtuvimos respuestas, o bien, se manifestaron intenciones institucionales para avanzar en la elaboración de acciones, pero que no tuvieron una concreción”.
Por otra parte, con los antecedentes conocidos, Quesille planteó que “efectivamente hay situaciones que dan cuenta de un patrón, de una conducta, de una dinámica que podría generar vulneraciones de derechos de los niños, niñas y adolescentes, y que, entre otras cosas, podrían eventualmente identificarse algunos delitos”.
¿Niños chilenos sin rastro?
El defensor de la Niñez también fue consultado sobre si existe la posibilidad de que, al igual que ingresaron niños haitianos a territorio nacional y no hay rastro de su paradero, haya niños chilenos en la misma situación.
Ante la interrogante, fue categórico al afirmar que “ocurrió y hay antecedentes”.
“Yo mismo tuve la posibilidad de contactarme con las autoridades panameñas, con la oficina de UNICEF en Panamá, donde efectivamente hay datos que dan cuenta de más de 1.500 niños y niñas chilenos, de nacionalidad chilena, cuyo rastro se perdió”, continuó.




