Con un cambio de dos edificios a solo uno, la creación de una reserva natural y 18 medidas de mitigación, la Comisión de Evaluación Ambiental de Valparaíso aprobó el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto Alto Santorini en Viña del Mar.
Una Resolución de Calificación Ambiental favorable, aprobada de manera unánime, recibió el proyecto inmobiliario Alto Santorini, emplazado en el sector de Reñaca Norte en la comuna de Viña del Mar, tras 7 años de tramitación.
El Estudio de Impacto Ambiental fue revisado en la sesión de este martes, mandatado por la Corte Suprema tras la orden de ingresar al Sistema de Evaluación Ambiental, proceso finalizado en marzo pasado.
Mediante un comunicado, la empresa Vimac, dueña del proyecto, afirmó que “durante todo este tiempo, nos hemos hecho cargo de todas las observaciones de parte de las autoridades competentes, respondiendo cada vez que nos fue solicitado”.
Al respecto, el delegado presidencial Manuel Millones recalcó que se resolvieron todas las dudas en las más de 200 páginas del Estudio de Impacto Ambiental, enfatizando que se votó a favor de manera unánime junto a los seremis.
“Tiene permiso municipal y está de acuerdo con el Plan Regular. Por eso mismo, el Servicio de Evaluación Ambiental hizo un informe favorable, incorporando el proceso de participación ciudadana que tuvo una aprobación unánime de todos los concurrentes”, explicó la autoridad de gobierno.
Medidas ambientales voluntarias
La inmobiliaria también destacó que durante la construcción del espacio multidestino “habrá 18 medidas ambientales voluntarias para conciliar nuestro proyecto inmobiliario con los legítimos intereses de la ciudadanía y el cuidado del medioambiente”.
Por otra parte, a raíz de la RCA favorable, la empresa VIMAC comprometió la construcción de una reserva natural en el sector de Los Abedules, en Concón, iniciativa que contempla intervenir 4.323 metros cuadrados.
En su última mención al proyecto, la alcaldesa de Viña del Mar, Macarena Ripamonti, aclaró que en paralelo se mantiene un proceso judicial en los tribunales correspondientes.
Por su parte, el concejal José Tomás Bartolucci solicitó una máxima rigurosidad al momento de fiscalizar el proyecto, además de resaltar el impacto de la inversión y en materia de empleos.
Con la aprobación del Estudio de Impacto Ambiental, luego de siete años, el proyecto pasó de la propuesta original de dos edificios, donde una torre era de 28 pisos y la otra de 10, a ser solo uno de 15 pisos.
Desde Duna Viva emitieron una declaración pública tras la aprobación de la COEVA, indicando que “el Campo Dunar de Concón sigue siendo un ecosistema único y vulnerable, sometido a permanentes presiones urbanas e inmobiliarias. Por ello, el cumplimiento de las medidas y compromisos ambientales asociados al proyecto deberá ser objeto de una estricta vigilancia”.
Estas obras comenzaron en 2017, completando un 20% de avance al momento de ser suspendidas tras la orden de la Corte Suprema.




