Un estudio de la Universidad de Concepción advirtió que el glaciar Sollipulli en Melipeuco, región de La Araucanía, perdió cerca de 70 metros de espesor y duplicó su velocidad de derretimiento en 14 años.
En la caldera del volcán Sollipulli, en la comuna ya señalada, como un gigante blanco, se encuentra uno de los glaciares de cráter más importantes de Sudamérica.
Sin embargo, este gigantesco cuerpo de hielo atraviesa un retroceso acelerado. Así lo señala una investigación liderada por académicos de la Universidad de Concepción, junto a colaboradores internacionales, que analizó la evolución del glaciar mediante imágenes satelitales, mediciones realizadas en terreno y otros registros científicos.
El investigador Alfonso Fernández, académico del Departamento de Geografía de la Universidad de Concepción, precisó que el glaciar tendría un espesor promedio estimado cercano a los 400 metros, aunque existen sectores donde podría alcanzar entre 600 metros.
Bajo esa referencia, la pérdida acumulada desde el año 2000 podría representar aproximadamente entre un 15 y un 20% de su espesor. La principal señal de alerta está en la velocidad del retroceso. Si bien ya se perdieron 70 metros, según el investigador, desde 2012 la tasa de pérdida aumentó de 2 a más de 4 metros por año.
“Hasta más o menos el año 2012, el glaciar estaba perdiendo, en promedio, entre 2 a 3 metros por año, y posteriormente, al año 2012-2013, esa tasa prácticamente se duplica, y lo que tenemos es un 100% o el doble, mejor dicho, el doble de la velocidad de pérdida”, precisó Fernández.
Uno de los escenarios que estudian los investigadores es que el glaciar pueda convertirse en un lago dentro de la caldera en el futuro, lo que, según apuntó Fernández, dependerá de la evolución del impacto climático y el aumento de la temperatura en la zona.
“Esa es una hipótesis que tenemos. Al momento, lo que sabemos es que el clima en la zona va a seguir calentándose, y por lo tanto, deberíamos mantener la isoterma, al menos en varios momentos del año sobre el glaciar, y eso implicaría que el glaciar se mantendría en condiciones de pérdida de masa durante mucho más tiempo”, agregó.
La posible transformación del glaciar en una laguna también abre interrogantes sobre eventuales riesgos naturales, señalando el académico que una acumulación importante de agua dentro de la caldera podría, bajo ciertas condiciones, generar un vaciamiento repentino y provocar inundaciones hacia zonas más bajas.
No obstante, el escenario aún no está determinado. Dependerá de la evolución del derretimiento y de cómo continúen las condiciones climáticas actuales.




