Quizás lo único que tiene estable Downing Street, por estos días, es el gatuno y ratonero jefe de la Oficina del Gabinete, Larry. Esto porque los primeros ministros llegan, saludan desde la puerta negra del número 10, enfrentan crisis políticas y, tarde o temprano, se van, pero el gato se queda.
El famoso gato de 19 años, conocido oficialmente como el “Chief Mouser” —o cazador jefe de ratones— de la Oficina del Gabinete, acaba de cumplir 15 años como residente del lugar más importante del poder británico. Y mientras Reino Unido vuelve a mirar hacia un nuevo cambio de liderazgo, él se prepara para recibir a su séptimo primer ministro.
Larry llegó a Downing Street en febrero de 2011, cuando David Cameron y su esposa Samantha decidieron adoptarlo desde Battersea Dogs & Cats Home. Su llegada no pasó inadvertida. En ese momento, Cameron aseguró que estaba “encantado de dar la bienvenida a Larry a su nuevo hogar” y dijo que confiaba en que sería “una gran incorporación a Downing Street y encantará a nuestros muchos visitantes”.
Desde entonces, Larry se convirtió en mucho más que una mascota. Su cargo lo convirtió en el primer gato del número 10 en recibir formalmente el título de “Chief Mouser”. En teoría, su misión consiste en mantener bajo control la población de roedores de la residencia. Sin embargo, sus resultados en esa materia han generado opiniones divididas.
De hecho, la propia descripción oficial del gobierno británico lo toma con humor: Larry pasa sus días recibiendo invitados, inspeccionando las defensas de seguridad y “probando muebles antiguos para evaluar su calidad para dormir siestas”. Sobre su tarea principal, el texto agrega que el gato contempla una solución para la presencia de ratones en la casa, aunque el propio Larry sostiene que aquello sigue “en etapa de planificación táctica”.
Larry, el gato de Downing Street
En estos 15 años, Larry vio pasar a David Cameron, Theresa May, Boris Johnson, Liz Truss, Rishi Sunak y Keir Starmer. Ahora, con una nueva salida del poder, el gato se encamina a recibir a un séptimo primer ministro, un récord que refuerza su imagen como uno de los habitantes más estables de la política británica.
La historia del cargo, eso sí, no comenzó con él. Distintos gatos han ocupado funciones similares desde la década de 1920, e incluso existen registros de felinos en edificios gubernamentales desde la época del rey Enrique VIII. Antes de Larry, uno de los más recordados fue Humphrey, adoptado en 1989 tras aparecer como gato callejero durante el gobierno de Margaret Thatcher. Se retiró en 1997, destacó BBC.
Con el paso del tiempo, Larry también se ganó el cariño del público y de los equipos de prensa que suelen instalarse frente a la residencia. La gente le envía regalos y premios a diario, mientras sus apariciones frente a la puerta negra, descansando en una ventana o persiguiendo palomas, entregan un respiro en medio de jornadas políticas tensas.
Incluso cuenta con una popularidad propia en redes sociales: su cuenta no oficial en X tiene casi 900 mil seguidores. Además, ha aparecido en fotografías junto a figuras internacionales, como Donald Trump y Melania Trump durante su visita a Downing Street en 2019.
Larry tiene libertad para moverse por la residencia y el personal de Downing Street se encarga de su alimentación y cuidados veterinarios. Según el gobierno británico, los contribuyentes no financian sus gastos.
A sus 19 años, una edad equivalente a más de 90 años humanos, Larry se mantiene como una postal viva del número 10. Cambian los discursos, los gobiernos y los liderazgos. Pero en la puerta más famosa de Reino Unido, el gato sigue ahí.




