El Comando Central de Estados Unidos informó que este viernes sus fuerzas llevaron a cabo bombardeos contra objetivos en Irán, en respuesta al ataque ocurrido el día anterior contra un buque de carga en el estrecho de Ormuz. Esto sucede pese a que Teherán y Washington habían acordado reabrir la ruta marítima dentro de un marco preliminar de paz.
Según trascendió, la Guardia Revolucionaria iraní habría disparado contra un carguero con bandera de Singapur en Ormuz, dañando el puente de mando sin dejar heridos. El incidente se produjo pocas horas después de que las autoridades iraníes advirtieran a las embarcaciones que evitaran navegar por trayectos no autorizados por el país.
La Autoridad del Golfo del Estrecho Pérsico, entidad creada por Irán para supervisar el tránsito en la zona, reiteró este viernes que la navegación fuera de las rutas designadas no está amparada por garantías de paso seguro, coberturas de seguro ni responsabilidades asociadas. Asimismo, señaló que cualquier consecuencia derivada de trayectos no aprobados recaerá exclusivamente en los armadores, fletadores y capitanes.
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump calificó lo ocurrido como una violación temeraria del alto al fuego, al afirmar que se lanzaron al menos cuatro drones contra embarcaciones que cruzaban el estrecho, impactando uno de ellos en el carguero afectado.
La naviera taiwanesa Evergreen confirmó que su buque Ever Lovely, operado por su filial en Singapur, recibió el impacto de un objeto no identificado en el costado de estribor del puente de mando. Tras una inspección preliminar, la tripulación detectó daños en el alero y en las ventanas de la timonera, sin afectación a las personas, al barco ni a la carga. La compañía informó que el motor principal y los sistemas de navegación operan con normalidad y que la nave abandonó el estrecho de forma segura.
La semana pasada, Estados Unidos e Irán pactaron un alto el fuego que abrió un periodo de hasta 60 días para negociar un acuerdo definitivo. Entre los compromisos figuraba la reapertura del estrecho de Ormuz, una ruta por la que, antes del conflicto, transitaba cerca del 20% del petróleo y gas mundial. Su cierre impulsó al alza los precios internacionales del crudo y la energía.




