La situación judicial del senador Miguel Ángel Calisto mantiene en tensión al oficialismo, luego de que el Ministerio Público anunciara una nueva solicitud de desafuero. La medida se enmarca en el caso de las “asesorías fantasmas”, en el que el parlamentario figura como acusado por presuntos delitos reiterados de fraude al fisco por más de 100 millones de pesos y fraude de subvenciones.
Pese a ello, Calisto conserva su calidad de senador, con dieta y fuero vigentes. El aviso de la Fiscalía inquietó al Ejecutivo, que proyecta un escenario más complejo para la tramitación de futuras iniciativas. La inquietud aumenta ante la votación que el Senado realizará el próximo martes respecto de la Acusación Constitucional contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau.
Según el analista político y académico de la Universidad de Chile, Octavio Avendaño, un eventual desafuero dejaría al oficialismo con menor margen de maniobra para impulsar proyectos provenientes de La Moneda. En una línea similar, el analista y director de Administración Pública de la UNAB, Roberto Munita, advirtió que la correlación de fuerzas en la Cámara Alta podría tornarse desfavorable para el Gobierno al no contar con mayoría absoluta en las próximas definiciones.
Hasta la fecha, Calisto fue desaforado cuando ejercía como diputado, pero no en su actual rol de senador, por lo que puede seguir participando en el hemiciclo. Al respecto, el presidente del Consejo para la Transparencia, Francisco Leturia, detalló las vías por las cuales el parlamentario podría perder su escaño y cuestionó la normativa vigente, calificándola de absurda.
Calisto llegó al Senado tras ser incorporado en la lista de la Federación Regionalista Verde Social, luego de que el pacto entre Chile Vamos y Demócratas lo descartara debido a su situación judicial.




