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Ola de calor extrema en Europa: se derriten rieles de tranvía en una ciudad alemana

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Escrito por:Camila Álvarez A

La reciente ola de calor en Alemania no solo puso en aprietos a la población y a los edificios, sino que también evidenció la vulnerabilidad de ciertas infraestructuras ante temperaturas extremas. Uno de los incidentes más llamativos ocurrió en Leipzig, en el este del país, donde el material de las juntas entre los raíles del tranvía y la calzada se derritió por el calor.

Ante esta situación, la empresa de transporte local, Leipziger Verkehrsbetriebe (LVB), suspendió el servicio para permitir labores de limpieza y reparación en los tramos afectados. Desde la tarde del sábado, equipos técnicos y municipales han estado retirando el material de sellado derretido, que se escurrió sobre las vías y formó acumulaciones. Varios tranvías circularon sobre esa sustancia antes de la interrupción del servicio, lo que obligó a tareas adicionales de mantenimiento.

Hasta el momento, LVB ha limpiado más de 50 tranvías, aunque quedan cerca de 60 unidades por intervenir y alrededor de 300 kilómetros de red que deben ser revisados. La compañía señaló que continúa retirando el material de sellado, especialmente en las zonas de cambios de vía. El director de LVB, Ulf Middelberg, atribuyó los daños a la combinación de varios días con temperaturas muy altas y una intensa radiación solar, si bien evitó conclusiones definitivas, dado que los problemas aparecieron tanto en tramos antiguos como en secciones renovadas. También planteó la necesidad de evaluar si el material de junta utilizado sigue siendo el adecuado. La empresa está en contacto con ciudades como Núremberg y Essen, y se han reportado incidencias parecidas en Wurzburgo y Bremen.

El calor extremo también causó daños en las autopistas, sobre todo en tramos antiguos de hormigón aún no renovados. Según Autobahn-GmbH, el material se ha visto seriamente afectado en distintas regiones del país. En Alemania, cerca del 70% de las autopistas están hechas de asfalto y el resto de hormigón, materiales que reaccionan de forma distinta ante el calor: el hormigón puede expandirse y levantarse de forma brusca, mientras que el asfalto tiende a ablandarse y deformarse, especialmente por el paso de camiones.

Actualmente se llevan a cabo reparaciones en unos 40 puntos dañados por las altas temperaturas. A largo plazo, las autoridades advierten que el reto será considerable: con una red de 13.300 kilómetros, la renovación completa de los tramos llevará décadas.