La economía chilena vuelve a encender señales de alerta, con especialistas advirtiendo que una recesión técnica —dos trimestres consecutivos de caída— es casi inevitable.
“Lamentablemente, nos acercamos a un escenario que no está lejos de lo que podríamos llamar una recesión”, señaló Nicolás Román, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes.
El Banco Central informó en la mañana que el Imacec de mayo retrocedió 0,9% en comparación anual. En su serie desestacionalizada, el índice disminuyó 0,2% respecto de abril. El resultado se explicó, principalmente, por una menor producción minera, con destaque en el cobre.
Con este dato, la actividad completa cinco meses consecutivos de caídas en términos desestacionalizados. Para Román, “en términos generales, podemos decir que el país entró en una fase de ralentización”. Añadió que el diagnóstico no debe limitarse al Imacec, sino considerar además empleo, producción y expectativas de crecimiento, variables que el Banco Central sigue de cerca.
Desde Clapes UC también anticipan que la recesión técnica sería inminente. Estiman que el Imacec de junio aumentaría entre 1,0% y 1,5%, pero que el segundo trimestre de 2026 cerraría con una contracción interanual de entre 0,2% y 0,4%. El centro de estudios advirtió que, junto con un desempleo que llegó a 9,4% —máximo en cinco años—, el cuadro “exige acciones decididas del Ejecutivo para impulsar la reactivación más allá del proyecto de reconstrucción en trámite”. Asimismo, plantearon que la política monetaria resulta “muy restrictiva” para la fase actual del ciclo y recomendaron al Banco Central evaluar con seriedad un recorte de la Tasa de Política Monetaria en su próxima reunión.
De acuerdo con el Banco Central, la caída de la serie desestacionalizada respondió sobre todo a la debilidad del componente “resto de bienes”. El Imacec no minero avanzó 0,75% anual; sin embargo, en términos desestacionalizados bajó 0,3% frente al mes anterior y subió 1,0% en doce meses.
En líneas generales, la producción de bienes disminuyó 4,7% interanual, arrastrada por la minería. La industria también se contrajo, afectada por una menor elaboración de productos pesqueros, mientras que el resto de bienes no mostró variaciones. El comercio creció 0,8% anual, impulsado por el segmento minorista y el automotor, compensado parcialmente por menores ventas mayoristas. Según Gustavo Yana, estratega de mercado y economista para Latinoamérica de Zurich, la desaceleración frente a meses previos —desde niveles cercanos al 4,7% hacia el cierre del primer trimestre— reflejaría el impacto del mayor costo de los combustibles sobre el ingreso disponible de los hogares.
Finalmente, los servicios aumentaron 1,0% en doce meses, destacando los servicios personales, en particular salud y educación.




