La delegación de Irán volvió a su país tras su participación en el Mundial 2026 con un sabor amargo, aunque el recibimiento en casa fue mucho más caluroso que el que tuvieron al llegar a Estados Unidos para disputar la fase de grupos. A su arribo, cientos de niños, familias y seguidores entusiastas, con banderas y camisetas de la selección, los esperaron coreando “¡Irán, Irán!”.
El equipo dirigido por Amir Ghalenoei finalizó tercero en el Grupo G luego de empatar sus tres encuentros ante Egipto, Bélgica y Nueva Zelanda. La diferencia de goles les impidió ubicarse entre los ocho mejores terceros y, en consecuencia, avanzar a la siguiente ronda.
La expectativa en el aeropuerto creció cuando se notificó el aterrizaje del vuelo proveniente de Turquía, tras un primer tramo desde México, base de la delegación durante el torneo. Alireza Beiranvand, figura destacada por su actuación en el 0-0 contra Bélgica, ofreció disculpas a los aficionados por no conseguir la clasificación y no poder darles una alegría.
Por su parte, el defensor Ramin Rezaeian reiteró una queja extendida en la comitiva iraní: sostuvo que las restricciones migratorias de Estados Unidos complicaron su desempeño y que, de no haber existido esos obstáculos, el equipo podría haber llegado más lejos. Ambos jugadores agradecieron el apoyo y se comprometieron a buscar revancha en la próxima Copa de Asia.




