Un centenar de rescatistas mantiene desde hace más de 50 horas un operativo contrarreloj para extraer con vida a Hernán Gil, venezolano que permanece atrapado desde hace casi una semana bajo los restos de un edificio en Catia La Mar, estado La Guaira, tras los sismos de magnitud 7,2 y 7,5.
Según un portavoz de la Cruz Roja de Costa Rica, Gil está en un pasadizo subterráneo dentro de una caseta de seguridad, bajo unas 140 toneladas de escombros. Ante la complejidad del terreno, el equipo redefinió la estrategia y busca un nuevo punto de acceso.
El intento de rescate coincide con el primer aniversario semanal del doble terremoto que devastó la zona y en un contexto en el que cada hora reduce las posibilidades de hallar sobrevivientes. La tarde del martes, una ambulancia y un equipo médico aguardaban frente al edificio semiderruido donde Gil trabajaba como portero, un empleo heredado de su padre, según vecinos.
Uno de los 64 rescatistas portugueses en el lugar afirmó que la extracción es extremadamente delicada por la seguridad de la víctima: Gil permanece en el sótano bajo una gran carga estructural. El operativo avanza con cautela; el equipo mantiene comunicación constante con él, lo hidrata y le suministra medicación. “Estamos muy cerca, pero necesitamos garantías máximas. Hay que aproximarse más para poder sacarlo sin poner en riesgo su vida ni la nuestra”, explicó. También participan especialistas chilenos y estadounidenses. No hay una estimación clara del tiempo restante, ya que la proximidad incrementa los riesgos y exige más personal y control. En esta fase emplean un escáner sónico para afinar la localización.
Voluntarios de la Cruz Roja venezolana señalan que la garita donde se refugió habría sido clave para su supervivencia. Su esposa, Gusbimar González, permanece en el lugar desde el jueves posterior a los terremotos y relata que el acceso es muy complejo; se trabaja con herramientas manuales porque el uso de maquinaria pesada podría comprometer aún más la estructura.
De acuerdo con la ONU, entre 2.500 y 3.000 rescatistas internacionales han llegado a Venezuela para apoyar las labores. El último balance oficial reporta 6.461 personas rescatadas, al menos 2.295 fallecidos y 11.267 heridos.




