En una reunión con el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, el mandatario chileno José Antonio Kast destacó el respaldo de ese país a la candidatura de Chile para albergar la Secretaría del Acuerdo BBNJ de Naciones Unidas, conocido como Tratado de Alta Mar. Según Kast, el apoyo uruguayo se remonta a 2024 y refuerza la apuesta chilena por un organismo clave para la sostenibilidad y la biodiversidad oceánica más allá de las jurisdicciones nacionales.
El Gobierno chileno intensifica sus gestiones para que Valparaíso sea la sede de la Secretaría del BBNJ, mientras se define la ubicación en la primera Conferencia de las Partes prevista para enero de 2027 en Nueva York. La contienda incluye además a Bélgica, que propone Bruselas, y a China, que impulsa Xiamen, lo que eleva el nivel de competencia.
Expertos señalan que la entrada de China ha complejizado el escenario. Mientras Chile fundamenta su postulación en su trayectoria diplomática, su vocación marítima y su adhesión al derecho internacional, China aporta el peso de una potencia con capacidad para articular apoyos en múltiples regiones. Analistas recuerdan que la disputa inicial entre Valparaíso y Bruselas era relativamente pareja, pero la candidatura china modificó el equilibrio.
En este contexto, se estima que Chile cuenta con un respaldo latinoamericano significativo, aunque el resultado dependerá de la eficacia de su diplomacia para sumar votos fuera de la región, especialmente en Asia-Pacífico y entre otras potencias, en un proceso marcado por negociaciones reservadas. Voces académicas subrayan las fortalezas chilenas, pero llaman a avanzar con prudencia y paso a paso.
De prosperar, la instalación de la Secretaría del BBNJ en Valparaíso se convertiría en el primer organismo de Naciones Unidas con membresía universal con sede en América Latina, fortaleciendo el liderazgo de Chile en gobernanza oceánica y en la protección de la biodiversidad marina.




