Luka Modric, capitán de Croacia, se despidió de su último Mundial tras la eliminación en 16avos ante Portugal. En un encuentro vibrante, Iván Perišić abrió la cuenta para los croatas en el segundo tiempo. Poco después, un penal sancionado mediante VAR permitió a Cristiano Ronaldo igualar el marcador.
La definición llegó en el tiempo añadido. Gonçalo Ramos puso el 2-1 para Portugal y, cuando Croacia parecía forzada a decir adiós, Joško Gvardiol marcó el empate en la agonía. Sin embargo, el gol fue anulado por fuera de juego. La decisión se apoyó en el chip del balón, que registró un toque mínimo de Igor Matanovic antes de la jugada del tanto.
Modric cuestionó con fuerza esa determinación. Según relató, el árbitro le aseguró que Matanovic había rozado la pelota, pero, a juicio del mediocampista, las repeticiones no lo demuestran. “Si no la toca, no hay fuera de juego”, señaló el jugador del Milan. También expresó dudas sobre el uso del VAR en la competición: recordó que inicialmente no le gustaba, que luego vio aspectos positivos, pero que a su entender hoy se aplica de forma incorrecta, selectiva o condicionada por la jerarquía de los equipos.
Para el croata, el VAR debería intervenir solo ante errores “clarísimos”, no en situaciones grises. Además, consideró que la pena máxima que originó el empate luso no debió cobrarse, al estimar que el contacto sobre Vlašić no fue suficiente para derribarlo.
Pese a la frustración, Modric destacó el rendimiento y la identidad de su selección. Aseguró que se va orgulloso de cómo compitieron y representaron a Croacia, un equipo respetado y querido en todo el mundo.




