Las tensiones dentro del oficialismo volvieron a intensificarse tras los dichos del senador UDI Iván Moreira, quien cuestionó la cercanía que, a su juicio, mantiene el Partido Republicano con el Partido Nacional Libertario (PNL).
En conversación con El Mercurio, Moreira señaló que resulta contradictorio que algunos republicanos se sientan más afines al PNL —al que calificó como una “oposición amigable”— que a Chile Vamos, coalición que, aseguró, ha asumido con claridad el compromiso de acompañar al Gobierno. Añadió que el Partido Republicano “debe aprender a trabajar en equipo”.
El legislador también se refirió a la idea de articular una nueva coalición de centroderecha, aunque consideró que ese debate aún no está maduro. En su opinión, cada colectividad primero debe definir su programa y, sobre esa base, construir acuerdos que permitan una alianza estable en el tiempo.
Sus declaraciones ocurren pocos días después de que el Presidente convocara a los dirigentes de los partidos oficialistas con el fin de contener las tensiones derivadas del rechazo a la acusación constitucional contra el exministro Nicolás Grau. La intención del Ejecutivo fue ordenar a la coalición y reenfocar la discusión en seguridad, empleo y reconstrucción.
El diputado UDI Daniel Lilayú coincidió en la necesidad de avanzar hacia una alianza política más clara, pero advirtió que sin una conversación franca ese esfuerzo difícilmente prosperará.
Desde el Partido Republicano, la diputada Javiera Rodríguez defendió la posibilidad de tender puentes con distintas colectividades y calificó las palabras de Moreira como un “muñequeo político”.
Por su parte, el jefe de bancada del PNL, Cristóbal Urruticoechea, sostuvo que la cercanía entre Republicanos y su partido es natural, ya que comparten una misma mirada política, y descartó cualquier tipo de entendimiento con la izquierda.
Con todo, el debate sobre una eventual reconfiguración de alianzas entre las fuerzas que respaldan al Gobierno vuelve a instalarse en el oficialismo, mientras La Moneda intenta superar las diferencias internas y concentrarse en las prioridades de la administración.




