Gremios de trabajadores de la industria marítima instaron a respetar la normativa laboral y a reforzar las fiscalizaciones para proteger la seguridad de quienes laboran en el mar. En lo que va del año, se han registrado más de diez accidentes fatales en el sur del país.
En una declaración pública, la multigremial solicitó instalar una mesa de trabajo que permita acordar medidas concretas y prevenir nuevas tragedias. Su presidente, Alejandro Santibáñez, subrayó que no basta con que las empresas declaren altos estándares si continúan ocurriendo muertes, y planteó la necesidad de identificar con precisión dónde están las fallas para enfocarse en soluciones. También advirtió que los recursos destinados a fiscalización son insuficientes y propuso revisar de forma integral el actual funcionamiento del sistema.
Marta Oyarzo, vocera de la coordinadora de trabajadores de la industria, llamó a las compañías a realizar una autocrítica sobre el cumplimiento efectivo de la normativa vigente. Recalcó la urgencia de coordinar a trabajadores, empresas y autoridades para asegurar que los procedimientos se ejecuten correctamente y evitar nuevos accidentes.
Los gremios además cuestionaron el marco de la ley de subcontratación, al considerar que su diseño no garantiza adecuadamente la protección de los trabajadores.
Un año marcado por siniestros
El 8 de enero se registró la primera víctima fatal de 2026: un buzo subcontratado que trabajaba para Australis falleció en un centro de cultivo en la provincia de Aysén. Semanas después ocurrió el mayor desastre del año en la industria salmonera, con el hundimiento del catamarán Koñimo I mientras prestaba servicios a un centro de cultivo en Cochamó, en el estuario del Reloncaví, hecho que dejó seis muertos.
El 17 de abril se sumó otra víctima: un buzo contrajo hantavirus durante labores para la empresa Viento Sur en la región de Aysén. El 5 de junio, en Melinka, falleció un buzo en un centro de AquaChile. El caso más reciente corresponde a un trabajador de 27 años que prestaba servicios para Mowi.
Todos los fallecidos tenían en común su condición de subcontratados por empresas del rubro salmonero.




