El 3 de julio, en el marco de la Conferencia Internacional de Ciudad (CIC), la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) presentó un estudio sobre la coexistencia de usos de suelo en Santiago, con resultados inéditos. La exposición estuvo a cargo de Nicolás León, gerente de Estudio y Políticas Públicas del gremio.
Entre los principales hallazgos, se estableció que el 80% de las manzanas de la capital corresponde a un solo uso, predominantemente residencial, lo que afecta la calidad de vida de más de 3,7 millones de habitantes, equivalente al 64% de la población de la ciudad.
Durante la jornada, León subrayó que la mixtura urbana —la integración de vivienda, comercio, servicios y equipamientos en un mismo entorno— eleva el bienestar, reduce tiempos y costos de traslado y favorece barrios más activos y con mayor sentido de pertenencia.
Un sondeo de la CChC junto a Panel Ciudadano de la Universidad del Desarrollo evidenció la escasa mezcla de usos: 61% de los residentes debe salir de su comuna para trabajar, estudiar o realizar trámites. A esto se suma un estudio previo del gremio que indicó que 56% de los santiaguinos destina más del 10% de los ingresos del hogar al transporte.
El análisis consideró cerca de 44 mil manzanas, clasificadas en tres categorías: Residencial (viviendas), Comercial y Servicios (comercio, oficinas, hoteles, industria, bodegaje y almacenaje) y Equipamiento (salud, educación, cultura, deportes, recreación y culto). Un grupo menor quedó fuera por corresponder a suelos agrícolas, sitios eriazos u otros usos como estacionamientos, telecomunicaciones, defensa y minería.
Los datos muestran que en el 97% de las manzanas existe uso residencial; en el 31%, uso comercial y de servicios; y en el 14%, presencia de equipamientos. Según León, la contracara es preocupante: el 86% de las manzanas no cuenta con superficie construida destinada a equipamientos y el 69% carece de uso comercial y de servicios.
El informe concluye que solo el 20% de las manzanas combina al menos dos usos, mientras que el 80% restante es monofuncional, en su mayoría habitacional.
A nivel comunal, el estudio indica que Santiago, Providencia, San Miguel, Quinta Normal, La Cisterna e Independencia presentan menos del 50% de sus manzanas con un único uso. En contraste, Puente Alto, Quilicura, Maipú y Pudahuel superan el 90% de manzanas monofuncionales.
Para la CChC, esta realidad refleja desigualdades urbanas que se traducen en condiciones de vida dispares entre comunas. León planteó un doble desafío: facilitar el acceso a zonas con mayor mixtura y promover inversiones en áreas monofuncionales. La herramienta, recalcó, está en la planificación urbana, ya sea incrementando la densidad habitacional en las primeras o aprovechando el potencial de las estaciones de Metro en las segundas.
El ejecutivo enfatizó que la calidad de vida urbana responde a decisiones concretas de distintos actores y que existen oportunidades relevantes para impulsar una mayor mezcla de usos y, con ello, mejorar el bienestar de los habitantes.
En esta línea, el presidente de la CChC, Alfredo Echavarría, destacó que el estudio presentado en la XV edición de la CIC busca orientar políticas públicas municipales para dotar de mejor equipamiento a las comunas, contribuyendo a la vida de las familias. Añadió que, por 15 años, la Cámara ha impulsado estas instancias para proponer soluciones a escala país.
La Conferencia Internacional de Ciudad, realizada anualmente como espacio de reflexión sobre urbe y calidad de vida, centró su edición del 3 de julio en la mixtura urbana. La jornada, desarrollada en la Gran Sala Sinfónica Nacional, puso el foco en experiencias de Copenhague, Buenos Aires y Curitiba, con expositores que mostraron cómo la integración de usos ha incidido positivamente en la vida de estas ciudades.




