Familiares de víctimas de los terremotos ocurridos hace 12 días en Venezuela exigieron este lunes en La Guaira, la zona más golpeada, que se detengan las demoliciones de edificios en riesgo, al asegurar que aún quedan cuerpos por recuperar.
Equipos de la Fuerza Armada, Protección Civil y otras instituciones llevan días evaluando inmuebles en los siete estados afectados para determinar cuáles deben demolerse y cuáles pueden ser habitados.
Michell Gutiérrez, de 30 años, pidió frenar la destrucción de una torre en Catia La Mar, donde cree que yace su padre. Afirmó que no ha recibido apoyo del gobierno y que la presencia de rescatistas internacionales, como un equipo proveniente de México, ha sido la más visible. “Solo quiero recuperar a mi papá y darle sepultura. Doce días aquí son una agonía”, dijo.
En la misma zona, Iryuri Wisi busca a su hermana, su cuñado y dos sobrinos —uno de 16 años y otro de pocos meses—. Denunció retrasos en la ayuda y aseguró que la asistencia oficial no ha llegado a esa localidad, señalando además la falta de apoyo por parte de la policía militarizada. “Estamos desasistidos. El miedo es que, cada vez que nuestros familiares entran a buscar, el edificio termine de desplomarse”, expresó.
Según el último balance difundido este lunes por el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 del 24 de junio han dejado al menos 3.535 fallecidos y 16.740 heridos. Las autoridades habilitaron un número telefónico y una plataforma para reportar desaparecidos, pero no actualizan estas cifras desde el 25 de junio.
La iniciativa ciudadana “Desaparecidos Terremoto Venezuela” ha registrado más de 30.200 personas sin contacto confirmado. A casi dos semanas de la tragedia, varios equipos internacionales han comenzado a retirarse de las zonas afectadas, mientras que la remoción de escombros continúa principalmente con voluntarios venezolanos, bomberos, defensa civil y vecinos.




