La controvertida decisión de la FIFA de postergar la suspensión del delantero estadounidense Folarin Balogun, expulsado ante Bosnia-Herzegovina en los dieciseisavos del Mundial 2026, ya generó su primer gran efecto.
Tras la tarjeta roja mostrada al defensor inglés Jarell Quansah en la victoria de Inglaterra sobre México, el diputado laborista británico Noah Law solicitó a Gianni Infantino que aplique el mismo criterio y habilite al zaguero para disputar los cuartos de final.
Quansah vio la roja en los octavos de final por una dura entrada sobre Jesús Gallardo que fue confirmada por el VAR. En condiciones normales, esa sanción lo dejaría fuera del siguiente partido; sin embargo, el antecedente fijado por la FIFA con Balogun desató un fuerte debate sobre la consistencia en la aplicación del reglamento.
En una carta dirigida a Infantino, Law admite que la expulsión estuvo bien sancionada y que las normas deben cumplirse, pero sostiene que, si la FIFA decidió diferir el castigo de Balogun, debería proceder de igual manera con el caso de Inglaterra.
“Creo que sería correcto retrasar su suspensión hasta después de la conclusión de esta Copa del Mundo”, escribió el legislador. También subrayó que “la integridad de cualquier gran torneo internacional depende no solo de que jugadores y árbitros respeten las reglas, sino de que esas reglas se apliquen por igual a todas las naciones participantes”.
El pedido del parlamentario se conoció un día después de que la Comisión Disciplinaria de la FIFA aplazara el cumplimiento del castigo a Balogun amparándose en el artículo 27 del Código Disciplinario. Se trata de una medida excepcional que permitirá al delantero estadounidense jugar hoy lunes 6 de julio frente a Bélgica pese a su expulsión contra Bosnia y Herzegovina.
La resolución provocó críticas en el ámbito internacional, especialmente porque trascendió que se adoptó tras gestiones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ante Gianni Infantino.




