La controversia por la desvinculación de la embajadora de carrera Manahi Pakarati llegó este lunes a La Moneda. Representantes de Hōnui —la organización tradicional que agrupa a los clanes de Rapa Nui— entregaron una carta dirigida al presidente José Antonio Kast para pedir la revisión de la medida que apartó a la única diplomática rapanui en la historia del Servicio Exterior chileno. Denunciaron que la decisión se tomó sin debido proceso y tras el silencio de la Cancillería, y advirtieron que el caso excede a la persona de la funcionaria, configurando “un agravio hacia todo el pueblo Rapa Nui”.
La delegación, respaldada por 36 clanes tradicionales, llegó al Palacio de Gobierno luego de afirmar que no obtuvo respuesta del canciller Francisco Pérez Mackenna sobre los fundamentos de la salida de Pakarati. “El ministro de Relaciones Exteriores no nos ha entregado ninguna respuesta. Hemos solicitado, de manera respetuosa, explicaciones sobre la decisión del Ejecutivo. Ante el silencio del canciller, elevamos nuestra voz a la máxima autoridad del país”, señalaron.
En la misiva, Hōnui sostiene que la desvinculación fue arbitraria y cuestiona la ausencia de un procedimiento administrativo previo. “La carta expresa nuestro absoluto rechazo ante esta desvinculación arbitraria. Porque no hay sumario, no hay investigación, no hay derecho a defensa, no hay debido proceso”, afirmó su vocería.
La organización enmarca el episodio en la relación histórica entre el Estado chileno y el pueblo rapanui, subrayando que la situación va más allá del cargo de una funcionaria. Recordaron que Manahi Pakarati suma cerca de tres décadas de trayectoria diplomática, alcanzó la Primera Categoría Exterior —el máximo rango del escalafón— y es la única rapanui que ha integrado el Servicio Exterior. “Tanto su desvinculación como las circunstancias en que se produce generan en el Pueblo Rapa Nui dudas que deben ser contestadas. Una afrenta contra una rapanui es un agravio hacia todo el Pueblo Rapa Nui”, indicó la portavoz.
El documento dirigido al Presidente solicita revisar la medida, transparentar todos los antecedentes administrativos que la sustentan, verificar el respeto al debido proceso y adoptar acciones para resguardar los derechos de Pakarati como funcionaria pública y miembro del pueblo rapanui. Además, Hōnui invoca obligaciones del Estado derivadas de la Constitución y de tratados internacionales sobre derechos indígenas, y advierte que este caso podría deteriorar la confianza entre Rapa Nui y las instituciones estatales.
La salida de Pakarati se enmarca en una polémica iniciada durante el gobierno del expresidente Gabriel Boric. En un primer momento, fue removida del cargo de embajadora en Nueva Zelanda tras declaraciones públicas en las que respaldó la autodeterminación de Rapa Nui, lo que generó reparos dentro del Ejecutivo. Luego fue destinada como asesora en la División de las Culturas, las Artes, el Patrimonio y la Diplomacia Pública (Dirac), decisión que también provocó críticas en el ámbito diplomático.
Finalmente, el Ministerio de Relaciones Exteriores bajo la administración de Kast resolvió terminar su vínculo con la institución. Esa determinación motivó a Hōnui a dirigirse directamente al Presidente para exigir una revisión de la medida y una explicación oficial sobre sus fundamentos.




