Las críticas al dictamen de la Contraloría que declaró ilegal el actuar de la exministra de Seguridad, Trinidad Steinert, continúan creciendo en el oficialismo. Este miércoles, el presidente del Partido Republicano, el senador Arturo Squella, cuestionó la solidez del pronunciamiento del ente fiscalizador y respaldó la solicitud de la exsecretaria de Estado para que sea revocado, como fue informado por BioBio. Además, planteó la necesidad de revisar las atribuciones de la institución dirigida por Dorothy Pérez.
“Desde hace tiempo observo ciertos excesos en el ámbito de las atribuciones de la Contraloría”, señaló. Sus dichos se suman a los del presidente de la Cámara de Diputadas y Diputados, Jorge Alessandri (UDI), quien el martes advirtió que hay que “tener ojo con la Contraloría”, al sostener que el organismo estaría emitiendo juicios sobre autoridades de confianza política y, según algunos expertos, podría estar sobrepasando sus facultades.
El debate surge luego de que la CGR determinara que Steinert se excedió en sus competencias al solicitar a la PDI antecedentes sobre funcionarios involucrados en una investigación penal en curso y que, además, infringió el deber de abstención por tratarse de una brigada con la que había trabajado cuando fue fiscal regional de Tarapacá.
Squella defendió la trayectoria de la exministra, a quien él promovió para integrar el gabinete de José Antonio Kast. “Quienes conocimos a Trinidad Steinert cuando presidió la Asociación de Fiscales teníamos una alta valoración de su desempeño. Su experiencia en el Ministerio Público era muy pertinente para lo que buscábamos”, afirmó. En esa línea, cuestionó las conclusiones del órgano contralor: “Lo que veo es una respuesta que, en términos de profundidad, deja bastante que desear. Se afirma que la ministra no ejerció plenamente sus atribuciones, pero no se explica con claridad cómo se llega a esa conclusión”, dijo en Radio Agricultura.
Uno de sus reparos apuntó al criterio aplicado sobre el deber de abstención. “Cuando se invoca el deber de abstención, no se vincula con el fondo del asunto y, aun si fuera pertinente, no se precisa dónde estaría el eventual conflicto de interés”, sostuvo.
Tras conocerse que Steinert solicitó formalmente anular el dictamen, alegando errores de derecho y vulneración de su defensa, Squella apoyó la medida: “Sin duda es positivo que prime el sentido común en este caso”, comentó.
Para el senador, el episodio evidencia un problema más amplio y persistente en la Contraloría. “Desde hace tiempo veo excesos en sus atribuciones”, insistió, agregando que “es clave resguardar las instituciones y ceñir el ejercicio de sus funciones estrictamente a lo que establecen la Constitución y la ley”. Incluso abrió la puerta a cambios en el diseño del organismo: “Valdría la pena evaluar si un rol tan relevante debe recaer en una sola persona o si conviene avanzar hacia un órgano colegiado”, planteó.
Las declaraciones de Squella profundizan una discusión que se intensificó tras el dictamen contra Steinert.




