Juan Araya Veas, ariqueño de 32 años y residente en Antofagasta, presentará este mes su primer libro autobiográfico, “Del Sename a la vida que siempre soñé”, donde narra una historia marcada por el abandono, la vida en residencias de menores y un proceso de reconstrucción personal.
La obra, inicialmente un ejercicio terapéutico, terminó convirtiéndose en un texto de alrededor de 110 páginas y 16 capítulos. Allí repasa los momentos más duros de su infancia y adolescencia, junto con el camino que lo llevó a reencauzar su vida.
El libro aborda su paso por el entonces Servicio Nacional de Menores (Sename), su experiencia en situación de calle, las dificultades que enfrentó en la juventud y las metas que logró tras establecerse en Antofagasta.
El proyecto nació por recomendación de su psicóloga, quien le sugirió anotar en un cuaderno los hitos de su historia. Al revisar esos apuntes, ambos vieron la posibilidad de darles forma de libro. Araya decidió, no obstante, enfocarse también en las metas alcanzadas, no solo en los episodios dolorosos. Relata que aprendió a convertir los sueños en objetivos concretos, poniéndoles plazos: comprar una casa, obtener licencia de conducir y otras metas que ha ido cumpliendo. Sus próximos pasos son terminar Ingeniería en Minas, ejercer en ese rubro, comprar una segunda vivienda y ofrecer charlas en hogares de menores.
En sus memorias recuerda haber vivido en la calle en Arica durante la niñez, llegando incluso a beber agua del río San José para subsistir. Evoca también su paso por un hogar de menores en calle Lautaro, del que solía escaparse, y una adolescencia atravesada por violencia, robos y peleas. Asegura que entonces veía solo dos salidas: la muerte o la cárcel. El punto de quiebre llegó a los 19 años, cuando se trasladó a Antofagasta.
Allí conoció a su esposa, Tiare, y formó una familia con su hijo Agustín, hoy de 10 años, a quienes define como su “tribu”. Al enterarse de que sería padre, buscó trabajo en la construcción pese a no tener experiencia. Empezó como jornal gracias a la oportunidad de un jefe llamado José, luego avanzó a ayudante de carpintería y más tarde a albañil. Con el tiempo se especializó como operador de maquinaria pesada y actualmente cursa Ingeniería en Minas, con aproximadamente un año y medio para titularse.
Recuerda las etiquetas que lo marcaron en el pasado —“va a terminar mal”, “es delincuente”— y enfatiza que los niños en abandono lo que más necesitan es afecto y atención. Afirma sentirse orgulloso del camino recorrido: duele recordar al niño que fue, pero le produce una enorme alegría mirar lo que ha construido.
El lanzamiento del libro se realizará en la Feria del Libro de Antofagasta y luego habrá una presentación en Arica el 9 de julio a las 18:00 horas, con apoyo de un club local.




