Indignación en Egipto. La eliminación del combinado africano del Mundial ante Argentina estuvo marcada por la controversia.
Primero, porque tras una revisión del VAR, el árbitro François Letexier anuló un gol de los faraones que habría ampliado su ventaja cuando aún iban arriba en el marcador.
Más tarde, y de forma aún más decisiva, en la acción inmediatamente anterior al 3-2 definitivo de la Albiceleste en tiempo añadido, el equipo egipcio reclamó dos penales seguidos: un leve pisotón de Julián Álvarez sobre Mohamed Salah y un claro agarrón de Alexis Mac Allister a Hamdy Fathy dentro del área argentina.
Sin sanción en ninguna de las dos jugadas, Argentina lanzó un contragolpe que culminó con el gol del triunfo de Enzo Fernández. Mientras los sudamericanos celebraban, el cuerpo técnico y las figuras de Egipto increparon al juez, quien, con gesto desafiante, les ordenó reanudar el juego con rapidez. El VAR, al parecer, no intervino.
De este modo, Egipto se despidió del torneo entre tristeza y frustración, convencido de haber sido perjudicado por las decisiones arbitrales.




