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La megarreforma evidenció el desorden y las estrategias contrapuestas dentro de la oposición

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Gabriela PiñaPeriodista Radio Bío Bío Santiago

Las tensiones que afloraron entre los partidos de la oposición durante la tramitación de la megarreforma del Gobierno siguen provocando efectos internos. En el bloque han emergido miradas divergentes sobre cómo encarar el diálogo con el Ejecutivo, diferencias que se agudizaron tras el anuncio del Partido Socialista de llevar el proyecto al Tribunal Constitucional.

En su primera intervención pública desde que dejó la vocería, la exministra Camila Vallejo abordó la controversia, restó dramatismo a las discrepancias y recalcó que, pese a los matices tácticos, la oposición comparte un mismo fin: frenar la iniciativa. Afirmó que el sector se ha mantenido unido en evitar que una reforma que calificó de dogmática y empujada por el titular de Hacienda termine afectando a la mayoría del país.

Según analistas, la decisión de las bancadas socialistas de recurrir al Tribunal Constitucional sin una definición conjunta dejó al descubierto problemas más profundos de coordinación. Para el cientista político Mario Herrera, de la Universidad de Talca, esta desalineación confirma que coexisten “varias oposiciones”: una que busca impacto mediático y otra que privilegia el trabajo institucional en el Congreso. A su juicio, esta convivencia de posturas ideológicas, programáticas y pragmáticas distintas deriva en desorden e impide actuar como un frente coherente con capacidad de incidir en las decisiones del Ejecutivo.

En la misma línea, Aldo Casinelli, analista de la Universidad Autónoma, sostuvo que la falta de una estrategia compartida refuerza la división entre una oposición más volcada a los gestos públicos y otra enfocada en la labor legislativa. Para él, la ausencia de coordinación no solo genera desorden, sino que también dificulta proyectar una propuesta política consistente. Incluso, estima que el recurso al Tribunal Constitucional no consigue ordenar ni unificar una posición entre los partidos del sector.

Así, aunque las colectividades han intentado bajar el tono de la controversia y mantener una ofensiva conjunta frente a la megarreforma, los expertos coinciden en que este episodio expuso las dificultades de la oposición para alinear posturas y consolidarse como un bloque realmente cohesionado.