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El pedido de “¡tenela!” de Simeone fue ignorado y Argentina logró un final épico ante Egipto

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Escrito por:Jaime Zavala

Cuando el partido se acercaba al final y el alargue parecía inevitable, Argentina se rebeló ante Egipto y eligió no conformarse, desoyendo incluso los gestos de calma que Diego Simeone hacía desde la tribuna.

La reacción del equipo de Lionel Scaloni, que logró remontar un 0-2 en los minutos decisivos para meterse en cuartos de final, dejó una imagen potente: una selección decidida a ir por todo. Mientras Simeone pedía paciencia desde su palco, los jugadores aceleraban en busca del triunfo.

A los 79 minutos, un centro de Lionel Messi encontró el cabezazo de Cristian Romero para el descuento. Cuatro minutos más tarde, el capitán apareció en el área con una volea para igualar el marcador y encaminar el encuentro hacia el tiempo extra.

Pero Argentina no bajó el ritmo. Con confianza y asumiendo riesgos, siguió atacando. Leandro Paredes protagonizó además un cierre clave cuando Egipto amenazaba con otro contragolpe.

La jugada que definió el partido tuvo un detalle llamativo fuera del campo. Desde uno de los palcos, Diego Simeone observaba el juego para acompañar a su hijo Giuliano, integrante del plantel. Cuando Julián Álvarez inició un ataque y Lautaro Martínez quedó con espacio para conducir, el técnico del Atlético de Madrid pidió que enfriaran la jugada, convencido de asegurar el empate y esperar el alargue.

La historia se resolvió al revés. Lautaro profundizó, lanzó un centro preciso y Enzo Fernández conectó de cabeza para sellar el 3-2, desatando el festejo argentino y, finalmente, también el del propio Simeone.

Después del encuentro, Lionel Scaloni explicó por qué su equipo no dejó de ir al frente: hay momentos en los que la táctica y la estrategia pasan a un segundo plano, y cuando la inercia del partido se vuelve favorable, hay que romper y seguir. “Ellos lo sienten, lo perciben”, resumió el entrenador.