En el acto por los 200 años de la Presidencia de la República, el expresidente Gabriel Boric subrayó la relevancia de la austeridad en el ejercicio del poder y puso en valor la institucionalidad chilena. Dirigiéndose al presidente José Antonio Kast, señaló que, aunque existan discrepancias, ambos comparten el compromiso con Chile.
La ceremonia —a la que el actual mandatario convocó a Boric y a los demás exjefes de Estado— incluyó un saludo a la bandera, un almuerzo en La Moneda y una actividad de cierre en el Museo Histórico Nacional, donde los asistentes y sus representantes pronunciaron discursos.
En su intervención, Boric agradeció la invitación y sostuvo: “Hemos sido rivales en ideas y seguramente lo seguiremos siendo, pero nos une profundamente Chile”. Recordó además que, tal como lo expresó en una carta entregada a Kast durante el cambio de mando del 11 de marzo, como expresidente está disponible para colaborar en lo que requiera la República. Esa misiva, captada por las cámaras en la ceremonia, no ha sido divulgada en su contenido.
El exmandatario resaltó la fortaleza de las instituciones y afirmó que la democracia se resguarda a diario. Puso como ejemplo la relevancia de esta conmemoración en un contexto regional y global donde, en ocasiones, actores políticos de corrientes opuestas no asisten a traspasos de mando o desconocen resultados electorales. A su juicio, la invitación del Presidente tiene un valor que trasciende los discursos.
Boric enfatizó que “las personas pasan, el pueblo y las instituciones quedan”, agradeciendo la convocatoria y enviando saludos a Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, ausentes en la instancia.
Luego evocó la figura de Manuel Blanco Encalada, primer presidente de Chile, cuyo breve mandato consideró un referente de sobriedad y apego a las normas. Destacó que no se aferró al cargo, priorizó a las instituciones y continuó sirviendo al país por décadas, ejemplo que, dijo, ha marcado la tradición de la Presidencia chilena.
Cerró su alocución llamando a sostener el respeto institucional “pese a cualquier vicisitud” y recalcó que la investidura presidencial carece de sentido sin una sociedad que la respalde.




