Las economías emergentes encaran simultáneamente riesgos y oportunidades en una fase de transición global marcada por mayor fragmentación, volatilidad y tensiones geopolíticas. Así se expuso en Cusco durante la decimoséptima conferencia anual organizada por el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), el Comité para la Reinvención de Bretton Woods (RBWC) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), foro que, según el emisor peruano, podría redefinir el papel de estos países en el escenario internacional.
El encuentro reunió a los titulares de varios bancos centrales de la región —entre ellos, Perú, Chile, Colombia, Uruguay y Costa Rica— y a referentes de organismos multilaterales como el BID, el FMI, el FLAR, el Cemla y el BIS, además de figuras de trayectoria en la banca central internacional.
Los participantes identificaron como ejes del nuevo entorno los desbalances globales, las presiones fiscales, los cambios en el comercio y en los flujos de capital, y el avance tecnológico. Señalaron que los choques de oferta asociados a la geopolítica han alimentado la inflación mundial, mientras que la mayor demanda de minerales críticos abre una ventana relevante para América Latina. Para capitalizarla, enfatizaron, se necesitan instituciones sólidas, condiciones propicias para la inversión y una gestión macroeconómica prudente.
También destacaron que la innovación tecnológica está modificando la prestación de servicios financieros, especialmente mediante plataformas digitales de pago que favorecen la interoperabilidad, reducen costos y amplían la inclusión. Las plataformas de carácter público, añadieron, podrían potenciar aún más estos beneficios.
Ante este panorama, recomendaron a las economías emergentes resguardar marcos macroeconómicos y regulatorios robustos, asegurar acceso a liquidez en episodios de tensión, avanzar en reformas estructurales y fortalecer la cooperación internacional. Los bancos centrales subrayaron que los choques recientes y las disrupciones tecnológicas deben enfrentarse dentro de esquemas de metas de inflación flexibles y creíbles, en coordinación con la política fiscal.
El BCRP cerró señalando que, pese a la elevada incertidumbre y a los cambios estructurales, existen oportunidades de crecimiento que refuerzan la necesidad de fundamentos macroeconómicos firmes, regulaciones adecuadas y una política monetaria enfocada en la estabilidad de precios.




