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Mañalich: las sociedades médicas son la principal causa de la ineficiencia en la salud pública

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Nibaldo MosciattiPeriodista. Director de Prensa en Radio Bío Bío

El Gobierno pidió al Senado ampliar el endeudamiento del país en un contexto fiscal complejo. En paralelo, nuevas cifras exponen una paradoja en el sector salud: un estudio de la Universidad Andrés Bello indica que entre 2013 y 2025 el personal hospitalario creció 95%, mientras que la productividad promedio por funcionario cayó 5,24%.

Ante este escenario, el exministro de Salud Jaime Mañalich examina fallas estructurales del sistema público, desde el abuso de licencias médicas hasta el funcionamiento de sociedades privadas dentro de hospitales estatales.

La paradoja del gasto sin resultados
Según Mañalich, la productividad del sector público de salud está estancada. Aunque el gasto en remuneraciones prácticamente se duplicó en una década, la producción —cirugías realizadas, exámenes efectuados— se ha mantenido prácticamente igual, tal como ha advertido la Comisión Nacional de Productividad. Estudios, incluido el de la Universidad Andrés Bello, muestran además que las licencias médicas son significativamente más extensas en el sector público que en el privado.

El ausentismo, los reemplazos y la suspensión de pabellones son señales coincidentes de un problema de eficiencia. Y esto ocurre pese a que Chile ya destina cerca del 10,5% del PIB a salud, por encima del promedio de la OCDE, cercano al 9,5%.

Productividad por debajo del estándar OCDE
La evidencia de la Comisión Nacional de Productividad muestra que, aun con más personal y más pabellones, el volumen total de prestaciones no crece. Entre las causas, Mañalich menciona una brecha de dotación: en el sector público hay un médico por cada 900 habitantes, versus uno por cada 250 en el privado, lo que limita la capacidad de producción. A ello se suma el alto peso del gasto en licencias médicas dentro del presupuesto sanitario. Pese a mayores controles desde 2012, los avances han sido acotados. Auditorías recientes de la Contraloría han detectado usos indebidos que podrían generar ahorros del orden de 500 mil millones de pesos en un año, recursos equivalentes a financiar dos hospitales nuevos.

Sociedades médicas: privatización interna de lo público
Para el exministro, el esquema de financiamiento hospitalario desincentiva el trabajo regular en el sector público. Muchos médicos reducen su jornada institucional y crean sociedades profesionales que son contratadas por los mismos hospitales —práctica bajo investigación— para atender pacientes dentro de los recintos, utilizando infraestructura pública al servicio de entidades privadas. Este fenómeno se consolidó con la figura de hospitales autogestionados, donde los directores, presionados por metas asistenciales y fuga de especialistas, terminaron recurriendo a tratos con estas sociedades. El resultado, afirma, es un incentivo a no producir en el horario contratado.

Respecto del rol del gremio, Mañalich advierte que la escasez de oferta médica —con mayor disponibilidad en el sector privado— tensiona al sistema y empuja al alza las rentas. Históricamente, el gasto de hospitales y servicios en sociedades médicas bordea los 300 millones de dólares anuales; datos recientes por transparencia sitúan esa cifra en torno a 200 millones de dólares para 2025. Propone transparentar y redirigir esos recursos a incentivos explícitos para que los médicos produzcan en su horario público y permanezcan en los hospitales.

Gestión hospitalaria y alta dirección pública
Mañalich sostiene que es posible mejorar la gestión si los directores de hospitales cuentan con autonomía y no están capturados por gremios internos. Cita ejemplos de recintos bien administrados que cumplen metas sin requerir recursos extraordinarios, en contraste con otros que agotan su presupuesto antes de fin de año. A su juicio, es clave restaurar y blindar el sistema de Alta Dirección Pública: profesionalizar cargos directivos —idealmente con perfiles de ingeniería para la dirección hospitalaria— y evitar que los cambios de gobierno desmantelen equipos competentes, lo que deriva en pérdidas de talento clínico y mala administración de presupuestos millonarios.

Potencial de productividad y listas de espera
De acuerdo con la Comisión Nacional de Productividad, los pabellones quirúrgicos podrían duplicar su rendimiento en horario hábil con mejor organización: asegurar preparación oportuna del paciente, disponibilidad de anestesistas y cumplimiento de programación, evitando que fallas trasladen casos al horario privado de las sociedades médicas. Sin embargo, advierte que el problema de las listas de espera es más profundo y su solución estructural está en la atención primaria: prevención, tratamiento oportuno y menor derivación a hospitales. En esa línea, valora que la ministra May Chomalí impulse nuevas tecnologías y enfoque los esfuerzos en fortalecer los consultorios para contener y resolver la demanda antes de que escale al nivel hospitalario.