Parlamentarios del Bío Bío calificaron como excesivo el plazo estimado de 11 años para construir la Costanera Ribera Sur, iniciativa que conectará los puentes Bicentenario, Llacolén, Juan Pablo II e Industrial por el lado de San Pedro de la Paz. El proyecto, de 7 kilómetros de extensión, busca mejorar la conectividad en la zona, mientras autoridades locales esperan acortar los tiempos previstos.
Las principales críticas provinieron desde la oposición, al considerar desproporcionada una ejecución que se prolongaría por más de una década. El senador Gastón Saavedra (PS) sostuvo que la obra es necesaria, pero cuestionó con dureza el cronograma, señalando que construir 7 kilómetros en 11 años resulta injustificable y contrastándolo con plazos más breves en la capital.
En la misma línea, el diputado DC Álvaro Ortiz atribuyó el extenso calendario al “centralismo asfixiante” del país. Comparó el caso con las ampliaciones del Metro en Santiago, donde —según dijo— siempre hay recursos y los tiempos son más acotados, agregando que parece un castigo vivir a más de 500 kilómetros de la capital.
El diputado socialista Antonio Rivas también criticó el enfoque centralista y advirtió que la región requiere respuestas inmediatas. A su juicio, una obra que demore una década podría quedar desactualizada frente a las necesidades futuras de la población.
Desde el Ejecutivo, el delegado presidencial del Bío Bío, Julio Anativia, manifestó que la intención del gobierno es ejecutar el proyecto en el menor plazo posible. Subrayó el compromiso de acotar los tiempos entre la decisión y la materialización de las inversiones, y vinculó ese objetivo con la aprobación de la ley de Reconstrucción Nacional para agilizar trámites.
La Costanera Ribera Sur considera una inversión estimada de 400 millones de dólares. Autoridades regionales y parlamentarios coinciden en la importancia de la obra, pero difieren en la razonabilidad del tiempo proyectado para su construcción.




