Una eventual convergencia entre Keiko Fujimori y José Antonio Kast podría inaugurar una etapa distinta en los vínculos entre Perú y Chile, con el comercio, la migración y la seguridad como focos de una agenda que se apoya en la estabilidad institucional y en la vigencia de los tratados.
La llegada de la lideresa de Fuerza Popular a la presidencia peruana, tras una segunda vuelta muy disputada, reaviva expectativas sobre el rumbo de la relación bilateral. Expertos señalan oportunidades y retos para ambos gobiernos en un contexto regional cada vez más integrado.
Un vínculo
La relación entre Chile y Perú ha sorteado cambios políticos gracias a una arquitectura institucional sólida. María Pia Méndez, académica de la Escuela de Gobierno y Administración Pública de la Universidad Mayor de Chile, señaló a Infobae Perú que la estabilidad depende de organismos autónomos y acuerdos comerciales que reducen la posibilidad de giros bruscos.
Según Méndez, los tratados de libre comercio y la operación de instancias técnicas favorecen la continuidad, aunque la cercanía ideológica entre los actuales liderazgos de Kast y Fujimori podría facilitar un diálogo más fluido sin alterar los pilares de la relación.
El intercambio comercial ha resistido la volatilidad política peruana y, de hecho, se ha ampliado con el respaldo de los tratados y el involucramiento de gremios empresariales en ambos países. Para la académica, la interdependencia económica y la presencia de capitales en ambos mercados funcionan como amortiguadores ante eventuales tensiones.
Prioridades en la agenda
La sintonía entre Fujimori y Kast podría traducirse en un programa común con énfasis en control migratorio y seguridad. Méndez estima que la gestión de flujos migratorios, asunto que ha ganado centralidad en los últimos años, podría ocupar un lugar destacado en los próximos entendimientos. La cooperación en seguridad también asoma como un terreno propicio, acorde con las prioridades de ambos ejecutivos.
El empresariado chileno observa el nuevo escenario con expectativa. Para Méndez, el triunfo de Fujimori se interpreta como una señal de continuidad del modelo de libre mercado, por lo que no generaría inquietud en las élites corporativas. No obstante, persisten dudas sobre los efectos de la conflictividad interna en Perú, especialmente por eventuales bloqueos a la circulación de mercancías y la persistente polarización.
Entre los sectores con mayor proyección, la académica ubica al retail y la minería, en línea con el interés de ambos gobiernos por facilitar inversiones y profundizar la cooperación. Este punto gana relevancia ante un posible debilitamiento del dólar y la falta de concentrados, factores que podrían impulsar nuevamente el precio del cobre, insumo clave para ambas economías.
Polarización y gobernabilidad
El ascenso de Fujimori se dio tras un estrecho triunfo sobre Roberto Sánchez, candidato de izquierda cercano al sector que respaldó a Pedro Castillo. De acuerdo con los resultados oficiales, la diferencia fue de 49.641 votos, tras un conteo que se prolongó 22 días.
Paz Milet García, académica del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, considera que el desenlace refleja un país fuertemente polarizado y con un centro político debilitado. A su juicio, la elección de Fujimori responde a un intento de poner freno a la izquierda asociada a la continuidad de Castillo.
Hija del expresidente Alberto Fujimori, la nueva mandataria alcanza el poder en su cuarto intento. Milet destaca su experiencia, el arraigo nacional de Fuerza Popular y un respaldo congresal significativo, ahora potenciado por el retorno al bicameralismo. Ese soporte le otorga márgenes de acción poco habituales en Perú y reduce, en principio, la amenaza de una vacancia temprana, pese a cuestionamientos iniciales de legitimidad de parte de la oposición.
Hacia una relación
El entendimiento entre Fujimori y Kast se perfila como uno de los más estrechos de la región, con disposición a coordinar respuestas a desafíos compartidos. Milet sostiene que la presidenta electa mantiene lazos fluidos con sectores de la derecha chilena y ha expresado su voluntad de trabajar conjuntamente en migración, seguridad y una inserción comercial que priorice la cooperación por sobre la competencia, apalancada en diversos acuerdos internacionales.
La investidura de Fujimori está prevista para el 28 de julio en el Parlamento, fecha que coincide con el Día Nacional. Según las miradas académicas consultadas, su llegada al poder podría inaugurar una fase de mayor diálogo político e integración regional, dentro de los márgenes fijados por las instituciones y la tradición diplomática de ambos países.
Continuidad y desafíos
Históricamente, la política exterior peruana ha mostrado continuidad más allá de los ciclos electorales. Méndez remarca que la estructura institucional y los intereses económicos compartidos con Chile moderan la posibilidad de cambios abruptos. La relación comercial, afirma, se ha expandido gracias a los tratados vigentes y a instancias de representación empresarial.
En la agenda conjunta seguirán figurando el control migratorio, la cooperación en seguridad y la consolidación de acuerdos comerciales. La volatilidad internacional, junto con la perspectiva de un dólar más débil y la escasez de concentrados, refuerza el interés por la minería como eje estratégico, especialmente ante un posible repunte del precio del cobre.
La transición en Perú y la afinidad entre Fujimori y Kast abren paso a una agenda bilateral más dinámica, guiada por intereses comunes y por la necesidad de responder a desafíos compartidos en el ámbito regional y global.




