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La economía china registra su crecimiento anual más bajo desde finales de 2022

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Agencia EFEAgencia española de noticias

El producto interior bruto (PIB) de China aumentó un 0,9% en el segundo trimestre de 2026 frente al periodo previo, según datos divulgados por la Oficina Nacional de Estadística (ONE). El avance supone una desaceleración de 0,4 puntos respecto al crecimiento del 1,3% registrado entre enero y marzo, en línea con las previsiones más comunes del mercado.

En términos interanuales, la economía china se expandió un 4,3% entre abril y junio, por debajo del 5% del trimestre anterior y de las expectativas, que apuntaban a una moderación menor, cercana al 4,5%. Medios regionales subrayan que se trata del dato más bajo desde finales de 2022, cuando aún pesaban los efectos de la política de “covid cero”, lo que podría complicar el cumplimiento del objetivo oficial de crecimiento, fijado entre el 4,5% y el 5%. Julian Evans-Pritchard, de Capital Economics, señaló que, salvo los trimestres afectados por los confinamientos, es el peor registro trimestral del que se tiene constancia.

El Gobierno estableció en marzo la meta de expansión más baja desde 1991, tras haber alcanzado “en torno al 5%” en 2025. Pese a la moderación reciente, el PIB todavía se mantiene dentro del rango previsto: en el acumulado del primer semestre creció un 4,7% interanual y alcanzó 69,57 billones de yuanes (US$10,28 billones), según estimaciones preliminares de la ONE. Por sectores, entre enero y junio el primario avanzó un 3,7%, el secundario un 3,9% y el terciario un 5,2%.

La oficina estadística aseguró que la economía operó “dentro de un rango apropiado” bajo presión y “mostró gran resiliencia”, destacando el incremento de la producción, la estabilidad del empleo, la ausencia de presiones inflacionarias significativas y el buen desempeño del comercio exterior. No obstante, advirtió de un entorno externo cada vez más incierto, de desequilibrios internos entre una oferta sólida y una demanda débil, y de la necesidad de afianzar los cimientos de la recuperación.

Sarah Tan, de Moody’s Analytics, coincidió en que la demanda interna sigue siendo el punto frágil, afectada por la prolongada crisis inmobiliaria y la debilidad persistente de la confianza del sector privado, aunque remarcó la solidez de la demanda externa pese a tensiones geopolíticas y comerciales. Consideró que los planes oficiales para estimular el gasto de los hogares reflejan urgencia, pero prevé que su impacto sobre el consumo tardará en materializarse.

Evans-Pritchard apuntó que las cifras publicadas se alinean mejor con la medición alternativa de su consultora, lo que interpretó no como un deterioro súbito, sino como una mayor disposición de las autoridades a reconocer debilidades previas. Si este cambio se confirma, tanto los nuevos datos como la meta oficial sugerirían mayor margen para reflejar con más fidelidad la situación económica, reduciendo posibles exageraciones en estadísticas regionales. Con este telón de fondo, Capital Economics recortó su previsión de crecimiento oficial para 2026 al 4,6% y situó su estimación alternativa en el 3,4%.