Este miércoles, el senador por Magallanes, Alejandro Kusanovic (Ind.-exRN), respondió a las críticas de la senadora argentina Cristina López por el paso de un buque militar británico que salió de las Islas Malvinas y recaló en Punta Arenas. Kusanovic afirmó que Chile respalda la soberanía argentina sobre las Malvinas y sus esfuerzos diplomáticos, pero recordó que Argentina apoyó en la década pasada la demanda marítima boliviana, en contra de los intereses chilenos.
Durante más de diez días, la Cancillería argentina, encabezada por el ministro Pablo Quirno, evitó pronunciarse sobre el ingreso del HMS Medway, patrullero de la Royal Navy, en aguas bajo jurisdicción argentina, hecho que ya motivó pedidos de informes en el Congreso y reavivó la disputa histórica por las islas. El vocero presidencial, Adrián Ravier, eludió responder consultas al respecto y señaló que el canciller se pronunciaría en breve, sin añadir detalles. También dijo desconocer si el presidente Javier Milei tiene un retrato de Margaret Thatcher en su despacho, y sostuvo que las referencias del mandatario a la ex primera ministra se circunscriben a su política económica. Tampoco entregó certezas sobre una eventual visita de Milei a Londres a fin de año.
Según los antecedentes, el HMS Medway zarpó el 4 de julio desde Malvinas rumbo a Punta Arenas para reabastecimiento. En su trayecto cruzó áreas bajo soberanía argentina frente a Santa Cruz y Tierra del Fuego presuntamente sin la notificación formal con 48 horas de antelación que establece el Acuerdo de Madrid II de 1990. La Armada Argentina detectó el movimiento, informó a la Cancillería y escoltó la nave durante el recorrido. Desde el Reino Unido sostienen que sí hubo comunicación de los movimientos del buque; autoridades argentinas replican que solo existió un aviso informal y que Cancillería, Defensa y el Estado Mayor Conjunto no recibieron una notificación en tiempo y forma. Voceros británicos señalaron que se trató de una travesía logística rutinaria en apoyo al British Antarctic Survey, destinada al transporte de provisiones y suministros, y que la comunicación fue efectiva.
En el Palacio San Martín circulan versiones sobre tensiones internas entre Quirno y el equipo técnico de la Cancillería, que habría recomendado presentar una nota de protesta formal ante Londres. El canciller, según esas versiones, busca evitar un choque diplomático antes de un posible viaje de Milei al Reino Unido hacia fin de año, orientado a promover inversiones en un formato similar a iniciativas previas. En ese contexto, el vicecanciller Fernando Brun sería quien implementa las directrices de Quirno dentro del ministerio. Un embajador argentino con trayectoria en la ONU calificó como insólito que, en lugar de defender la posición histórica del país sobre Malvinas, se minimice una presunta violación de los Acuerdos de Madrid, mientras el Presidente expresa admiración por Thatcher.
El malestar también llegó al Congreso. Diputados de Unión por la Patria presentaron un pedido de informes para que el Poder Ejecutivo aclare si tuvo conocimiento previo del tránsito del HMS Medway, si hubo notificación oficial del Reino Unido y si se evalúa una protesta diplomática. La solicitud aún no tiene respuesta ni tratamiento en la Comisión de Relaciones Exteriores, que preside Juliana Santillán. En Tierra del Fuego, el secretario de Malvinas, Andrés Dachary, calificó el episodio como una “provocación flagrante” del Reino Unido, en un momento en que la cuestión Malvinas cobró nuevo impulso tras una reciente resolución del Comité de Descolonización de la ONU sobre la disputa de soberanía.




