Keiko Fujimori Higuchi se prepara para asumir la presidencia del Perú el 28 de julio. A medida que se acerca la fecha, cada gesto de la mandataria electa es seguido de cerca por la prensa local. Llama la atención que, hasta ahora, no ha ofrecido entrevistas de fondo a medios peruanos y solo ha conversado con periodistas extranjeros.
En la última semana, concedió una entrevista al medio colombiano Semana, donde expresó su interés en estrechar vínculos con Estados Unidos y en sumarse a iniciativas impulsadas por el presidente Donald Trump, como el Escudo de las Américas. En esa misma línea, el programa Panorama informó que en febrero asistió por iniciativa propia a un evento privado en Mar-a-Lago, Florida, con figuras cercanas a Trump y al Partido Republicano. El acercamiento se enmarca en su sintonía con la derecha regional y sus buenas relaciones con líderes como Javier Milei en Argentina y Abelardo de la Espriella en Colombia, ambos admiradores del mandatario estadounidense.
Sin embargo, analistas y observadores han notado la ausencia de un respaldo público directo de Trump hacia Fujimori, tanto durante la campaña como tras su victoria. La presidenta electa señaló que aún no ha conversado con él y que espera concretar una reunión bilateral durante la próxima Asamblea General de la ONU. En espacios de streaming peruanos, el tema fue comentado con ironía, aludiendo a que el mandatario estadounidense no la ha felicitado hasta ahora, pese a sus señales de acercamiento.
Trump ha manifestado apoyo en el pasado a líderes de derecha en la región, entre ellos De la Espriella, Milei, Nasry Asfura y, recientemente, a Flavio Bolsonaro. En el caso peruano, la felicitación llegó por parte del embajador de Estados Unidos en Lima, Bernie Navarro, y mediante un comunicado del Departamento de Estado firmado por el secretario de Estado, Marco Rubio.
Fujimori ha reiterado su intención de que el Perú se incorpore al Escudo de las Américas, presentado por Trump en marzo como una alianza regional contra el narcotráfico y otras economías ilícitas. Aseguró que ve en esta plataforma oportunidades para fortalecer la seguridad y la lucha contra el crimen organizado, destacando a Estados Unidos como un socio clave.
La falta de un pronunciamiento personal de Trump ha sido calificada como inusual por el analista Francisco Belaunde Matossian, quien recordó que Washington considera a Perú un aliado estratégico extrarregional de la OTAN. El internacionalista Farid Kahhat sugirió que podría tratarse de un cálculo electoral, dada la impopularidad de Trump en parte de América Latina, y de la intención de evitar señales de injerencia, especialmente cuando la embajada estadounidense mantiene una presencia comunicacional muy activa. También planteó la posibilidad de una distancia por cuestiones de género, aludiendo a tensiones previas de Trump con liderazgos femeninos como el de Giorgia Meloni.
De cara a la relación bilateral, Belaunde advirtió que Perú deberá equilibrar su acercamiento a Estados Unidos con la competencia estratégica con China en la región, evitando gestos estridentes y preservando la tradición diplomática de la Cancillería. Kahhat, por su parte, subrayó que un alineamiento con la agenda del mandatario estadounidense no garantiza estabilidad futura, recordando que la prioridad declarada de “America First” responde a los intereses de Washington, incluso si eso implica tensiones con gobiernos afines.
El embajador peruano en Estados Unidos, Alfredo Ferrero Diez-Canseco, estimó que un pronunciamiento de Trump podría producirse tras la transmisión de mando. Señaló que es probable que el contacto tenga lugar a partir del 28 de julio, sin confirmarlo de manera definitiva.




