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Iván Duque aboga por Estados fuertes y rechaza a los caudillos populistas en Latinoamérica

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Escrito por:Camilo SuazoPeriodista. Editor de Internacional en BioBioChile.

Un informe de una Comisión de la CEPAL, copresidida por los exmandatarios Michelle Bachelet (Chile) e Iván Duque (Colombia), subraya el papel clave de América Latina en la actual reconfiguración geopolítica gracias a sus activos estratégicos para el desarrollo. No obstante, advierte que ese potencial requiere estrategias definidas y una gobernanza eficaz.

La Comisión sobre Geopolítica, Globalización y Desarrollo para América Latina y el Caribe presentó en Santiago el documento “Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica”, donde identifica múltiples disrupciones que se producen de forma simultánea en el mundo.

El informe —al que puedes acceder mediante este enlace— sostiene que, pese a los cambios globales, América Latina y el Caribe cuentan con las capacidades necesarias para navegar con éxito esta nueva etapa geopolítica.

En diálogo con BioBioChile, Duque planteó que la región necesita “Estados fuertes” y no “caudillos populistas”, y que la Comisión recomienda evitar alineamientos rígidos frente a potencias como Estados Unidos o China.

-Usualmente se menciona a Chile como uno de los países más estables de la región. ¿Qué rol podría jugar en esta nueva etapa geopolítica?

Chile tiene un rol relevante en la mayoría de los temas abordados en el reporte. Sus vastos recursos naturales y minero-energéticos, en especial sus reservas de litio, lo posicionan como un actor de alcance global. Si se suma su potencial minero y su ubicación estratégica, el país está bien situado para sostener el crecimiento y atraer inversiones.

Además, Chile ha destacado por mecanismos innovadores de financiamiento para emprendedores, mercados de capital sólidos, disciplina fiscal reconocida, y consensos amplios en seguridad social, salud, educación y vivienda. También ha asumido con claridad la adopción de tecnologías como inteligencia artificial, computación en la nube y robótica.

En síntesis, Chile es un referente de varias de las propuestas del informe, que buscan trascender la dicotomía izquierda-derecha y privilegiar el pragmatismo. Desde el retorno a la democracia, el país ha combinado crecimiento con equidad dentro de reglas de mercado.

-La Comisión establece que la región posee activos revalorizados en el nuevo contexto —energía, alimentos, minerales críticos—. ¿Qué estrategias pueden potenciar estos activos?

Primero, fortalecer la gobernanza para enfrentar los retos geopolíticos. Eso implica: 1) un Estado fuerte, tecnocrático y orientado a resultados, tanto a nivel nacional como territorial; 2) reconstruir la confianza ciudadana en las instituciones; 3) establecer consensos mínimos entre actores diversos; y 4) enfrentar el crimen organizado y robustecer la seguridad.

La seguridad es un bien público y un valor democrático; sin ella no hay confianza, inversión, emprendimiento ni empleo. Junto a esto, se debe impulsar industrias creativas, transformación productiva, base tecnológica aplicada y seguridad alimentaria con mayor valor agregado, convirtiendo estos consensos en políticas de Estado estables, no sujetas a coyunturas.

-¿La delincuencia organizada se ha abordado como una prioridad de gobernanza regional y no solo como un asunto de seguridad?

No necesariamente. Hay experiencias exitosas, pero desarticular al crimen organizado exige prevención, imperio de la ley, fortalecimiento de la fuerza pública, mecanismos disuasorios, identificación y sanción efectivas, además de trabajo preventivo en convivencia y educación comunitaria. El desafío mayor de la región es enfrentar al crimen organizado con marcos legales e instituciones capaces, que ofrezcan resultados y confianza ciudadana.

-La Comisión advierte erosión democrática y mayor polarización política. ¿Cuál es hoy la principal amenaza para las democracias latinoamericanas?

El caudillismo: líderes que ganan elecciones y, ya en el poder, socavan la democracia. Se propone un Estado fuerte, con imperio de la ley, separación de poderes, pesos y contrapesos y deliberación, como plataforma más efectiva para promover emprendimiento y disrupción tecnológica.

-En varios países surgieron liderazgos confrontacionales. ¿Se requieren liderazgos más moderados o la polarización es la nueva normalidad?

Se necesitan Estados fuertes y no liderazgos populistas y polarizadores. Proteger la democracia implica más que votar periódicamente: supone libertades plenas, imperio de la ley, sanciones a criminales, justicia creíble y eficaz, y prevención y disuasión efectivas. Aunque la democracia es ruidosa y lenta, es preferible a cualquier forma de autoritarismo. El informe aboga por hacer de la defensa irrestricta de la democracia una fortaleza geopolítica regional, en sintonía con la Carta Democrática Interamericana.

-La Comisión también abordó la rivalidad entre Estados Unidos y China y la necesidad de coaliciones de geometría variable.

Se recomienda evitar alineamientos rígidos y la sumisión. Con Estados Unidos hay afinidades en democracia, separación de poderes, economía de mercado, seguridad y un andamiaje comercial basado en tratados. Con China, aunque hay menos coincidencias en valores, existen amplias oportunidades comerciales y de inversión. Europa también ofrece espacios para una relación geopolítica sólida. La región no debe limitarse a reaccionar a vaivenes externos ni ser espectadora.

La propuesta es una estrategia geopolítica latinoamericana, diseñada desde y para la región, por 13 comisionados con trayectorias diversas. Las alianzas deben basarse, según el caso, en valores y principios compartidos o en oportunidades de comercio, inversión y tecnología, sin caer en el oportunismo, la necesidad o la intimidación.

-¿Ha sido un error alinearse rígidamente con ciertas potencias?

No se aboga por alineamientos rígidos, sino por alianzas fundadas en valores, principios y objetivos comunes. Duque recordó su relación bipartidista y bicameral con Estados Unidos y el estatus de Colombia como aliado estratégico no miembro de la OTAN, al tiempo que se promovió comercio e inversión con China pese a diferencias de sistema político. La clave es no ser sumisos y afirmar las fortalezas regionales para crear oportunidades en comercio, inversión, tecnología y transformación digital.