El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, afronta un escenario crítico en el cierre de su mandato y, ante el creciente escrutinio a su gestión, busca asegurarse una extensión en el cargo.
Tras el fallido intento de privatizar parte del negocio del fútbol mediante la creación de la FIFA Football Enterprise (FFE), propuesta que contemplaba la venta de activos vinculados a la Copa del Mundo y el Mundial de Clubes, el dirigente suizo-italiano habría puesto en marcha una estrategia para conservar el control.
Según Corriere della Sera, Infantino contaría con el respaldo cerrado de los 54 sufragios del bloque africano, frente al rechazo de 136 votos, entre los que se encuentran estructuras de peso como la UEFA, la AFC y la Concacaf.
Con ese piso, el abogado intenta contener la rebelión en su contra, amparándose especialmente en el principio de “un país, un voto”.
El plan de Infantino: Sudamérica y la Conmebol serán claves
El medio italiano recuerda que las confederaciones no sufragan en bloque: en el Congreso de la FIFA cada federación nacional emite su voto de manera individual. Así, el sufragio de Inglaterra vale lo mismo que el de Egipto al momento de decidir.
De ahí la “paradoja” que plantea la publicación: Infantino podría ser removido por una mayoría y, a la vez, reelegido si logra construir consenso federación por federación.
Por ahora, el dirigente se apoya en el voto unánime de la Confederación Africana (54), además de contar con posturas favorables de Catar y Marruecos. Su desafío inmediato es asegurar los respaldos de Oceanía (11 votos) y de Sudamérica (10 votos).
Cabe recordar que la Conmebol ha defendido los procesos institucionales de la FIFA y la continuidad del actual presidente, quien aspira a renovar su mandato en las elecciones fijadas para el 18 de marzo de 2027.




