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Australia, al igual que Chile, busca un pacto con EE.UU. para enfrentar los aranceles de Trump

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Escrito por:Camilo Suazo

La noche del jueves, el primer ministro australiano, Anthony Albanese, sostuvo una conversación telefónica con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, centrada en los aranceles que Washington impuso a numerosos países por, a su juicio, no aplicar medidas suficientes contra el trabajo forzoso.

El 23 de julio, la Administración Trump confirmó la aplicación de nuevos gravámenes a sus 60 principales socios comerciales, argumentando el “fracaso de prohibir las importaciones producidas con mano de obra forzosa”.

La medida elevó al 12,5% los aranceles a las importaciones provenientes de 46 países, incluidos Australia y Chile, y fijó un 10% para otros 14 socios, entre ellos la Unión Europea, México y Canadá.

La decisión desató gestiones diplomáticas de los gobiernos afectados, incluido Chile, para mitigar el impacto sobre sus exportaciones.

El caso australiano

Albanese señaló en una conferencia de prensa que el asunto comercial fue uno de los ejes de la llamada de 40 minutos con Trump. Dijo haber solicitado que Estados Unidos exima a Australia —total o parcialmente— del arancel del 12,5% aplicado a sus exportaciones y a las de otros aliados.

Explicó que expuso a Trump las acciones de su gobierno contra la esclavitud moderna, incluyendo propuestas para reforzar la responsabilidad de las empresas sobre sus cadenas de suministro.

Asimismo, defendió un trato preferencial para Australia recordando el Tratado de Libre Comercio vigente entre ambos países, por el cual los bienes y servicios estadounidenses ingresan sin aranceles al mercado australiano.

“Tenemos una posición distinta en materia arancelaria y, como gobierno, creemos que los aranceles son un costo para quienes los aplican; apoyamos un comercio libre y justo”, sostuvo.

Añadió que, aunque el presidente estadounidense mantiene una postura distinta y la ha reiterado en múltiples ocasiones, Trump accedió a considerar la petición de Australia como país amigo de Estados Unidos.

Tras conocerse en julio el nuevo esquema arancelario, la fiscal general Michelle Rowland adelantó un endurecimiento normativo: se creará un delito penal para empresas con ingresos superiores a 100 millones de dólares australianos (70 millones de dólares) que no prevengan la “esclavitud moderna” —incluido trabajo forzoso y servidumbre por deudas— en sus cadenas productivas en el extranjero. “Los australianos esperan, con razón, que los productos que compran no se fabriquen a costa de la esclavitud moderna”, afirmó entonces.

A su vez, el ministro de Comercio, Don Farrell, calificó en julio los aranceles de Washington como “totalmente injustificados” y anunció que seguiría presionando para que Estados Unidos elimine todos los gravámenes sobre los productos australianos.

Chile y sus tratativas para lograr un acuerdo

Poco después del anuncio en Washington, el canciller Francisco Pérez Mackenna, junto a la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, y el embajador en Estados Unidos, Andrés Ergas, lideraron una reunión con gremios empresariales para informar y coordinar la estrategia de respuesta.

“El TLC con Estados Unidos está plenamente vigente y vamos a sentarnos a negociar tanto el tema de las tasas como, de forma muy relevante, los bienes excluidos de esta nueva realidad”, dijo el ministro. Añadió que cerca del 60% de los bienes ya han quedado excluidos y que buscarán ampliar esa lista.

En las próximas semanas arribará a Chile Jeffrey Goettman, número dos de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, ocasión en la que el Gobierno intentará encauzar una salida al tema arancelario.

En paralelo, el embajador estadounidense en Santiago, Brandon Judd, advirtió que las críticas de algunos ministros chilenos podrían entorpecer el diálogo. “Es decepcionante que, en medio de las negociaciones, ministros ajenos al proceso hagan comentarios”, señaló, aludiendo entre otros al titular de Agricultura, Jaime Campos, quien acusó a Washington de vulnerar el TLC. Pese a la tensión, Judd aseguró que las conversaciones siguen en curso y respaldó el trabajo de la negociadora chilena, Paula Estévez.