Durante esta semana se informó que un tribunal en Siria impuso la pena de muerte al exmandatario Bashar al Assad, derrocado el 8 de diciembre de 2024 tras la toma de Damasco por parte de facciones rebeldes.
La sentencia fue dictada en ausencia por crímenes de guerra y de lesa humanidad. Sin embargo, ya surgen dudas sobre la posibilidad de ejecutar el fallo, considerando que actualmente reside en Rusia.
Tribunal sirio condena a muerte en ausencia a Bashar al-Assad por crímenes de lesa humanidad
Martes 11 Agosto, 2026 | 07:20
Tras su caída, el exlíder huyó al país euroasiático, donde vive con bajo perfil y bajo condición de asilo cerca de Moscú. Su esposa, Asma al-Ásad, se somete a tratamiento oncológico.
Por ahora, analistas consideran improbable que Rusia acceda a entregar al exgobernante para cumplir la condena. Argumentan que fue un aliado cercano del Kremlin y mantiene inversiones en territorio ruso.
Pablo Álvarez, académico de la Escuela de Historia UDP, señaló a BioBioChile que Moscú, aun así, busca preservar un vínculo estrecho con Siria.
“Al Assad fue un aliado leal de Putin y su entrega sería un gesto de deslealtad. Podría abrirse un espacio de negociación con el nuevo gobierno sirio, porque a Rusia le interesa conservar sus bases aéreas y navales en ese país. Pero dudo que él sea la moneda de cambio, sentaría un precedente negativo”, apuntó.
“Rusia quiere proyectarse como un Estado ordenado y defensor de la cristiandad, en contraste con lo que describe como la decadencia occidental; sus aliados deben sentir que allí tienen refugio. Si lo entregan, transmitirían la idea de que pueden traicionar a quienes acogen. Ahora bien, Putin ha demostrado pragmatismo; si calcula que conviene entregarlo, podría hacerlo, dependiendo de lo que ofrezca Siria”, agregó.
Marcelo Pérez, analista internacional del Campus Creativo UNAB, estima que esa opción es prácticamente inexistente.
“Es casi imposible. Rusia no puede darse el lujo de ceder a un aliado al que prometió asilo y protección. Si lo hiciera, perdería credibilidad ante futuros socios. Casos como Viktor Yanukóvich, Erich Honecker o Askar Akáyev muestran que, pese a presiones externas, Moscú no los entregó”, explicó.
Siria condena a muerte en ausencia a Bashar al Assad
Un tribunal sirio condenó en rebeldía al exdictador sirio, derrocado en diciembre de 2024 y exiliado en Moscú, a la pena de muerte por varios delitos, incluidos crímenes de lesa humanidad.
Es la primera sentencia pública… pic.twitter.com/4RMGcY58c8
— DW Español (@dw_espanol) August 11, 2026
Ambos especialistas coinciden en que la conexión entre Putin y el exlíder sirio supera lo político y se adentra en lo militar y estratégico.
“Tienen una relación funcional: Bashar encuentra en Rusia un resguardo; adquirió propiedades allí y permitió a Moscú operar bases en Siria”, describió Álvarez.
“Hoy el exmandatario es un dilema para Rusia: no es una figura que quieran exhibir; más bien buscan que pase inadvertido. Moscú no quiere perder lo obtenido en Siria, pero tampoco lo entregará fácilmente; es una disyuntiva”, añadió.
Pérez, por su parte, subraya: “La base naval de Tartús, el único punto de acceso permanente de Rusia al Mediterráneo, y la base aérea de Jmeimim son solo dos de varios activos militares en Siria. La relación se ha sostenido por un interés estratégico mutuo. Mantener a Al Assad en el poder fue una herramienta para contener la influencia de Estados Unidos y la OTAN en la región”.

La vida de Bashar al-Ásad en Rusia
Poco se conoce de su día a día en Moscú. Según Euronews, el Kremlin confirmó que concedió asilo humanitario a Al Assad y a su familia desde su huida de Siria.
Ese amparo estaría condicionado a un bajo perfil: vida discreta, sin apariciones mediáticas ni pronunciamientos sobre política internacional.
Medios europeos señalan que su estadía no implica gastos adicionales para el Estado ruso, ya que habría comprado inmuebles y realizado inversiones en el país. Su residencia se ubicaría en el distrito financiero de la capital.
En septiembre de 2025, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos reportó un presunto intento de envenenamiento en su contra, que lo habría dejado hospitalizado en estado grave.
Un mes más tarde, el canciller Sergei Lavrov lo desmintió, asegurando que Al Assad “no tiene problemas para vivir en Rusia”. Aun así, desde entonces se habría reforzado la seguridad de su entorno familiar.




