Una nueva oportunidad para profundizar la integración entre Chile y Perú surge con la cercanía del centenario del Tratado de 1929, en un escenario político inédito que tiene a José Antonio Kast en La Moneda y a Keiko Fujimori al frente del Ejecutivo peruano.
El contexto, según el internacionalista chileno José Rodríguez Elizondo, abre espacio para reforzar la cooperación y dejar atrás viejas rencillas. Así lo planteó en el programa “Diálogos de Montonero”, dedicado a asuntos internacionales, donde analizó el presente y las proyecciones del vínculo bilateral.
La dinámica regional, atravesada por alternancias ideológicas, condiciona la estabilidad política en América Latina. En ese marco, la coincidencia de gobiernos de centro-derecha en ambos países alimenta expectativas de romper con el “péndulo” histórico de la región.
Rodríguez Elizondo advierte que la crisis de representación golpea por igual a Chile y Perú, al punto de reducir la democracia a una disputa entre minorías, con un clima de polarización que dificulta acuerdos y negociaciones.
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Sábado 08 Agosto, 2026 | 11:01
Políticas económicas
El experto observa en la administración de Kast un viraje hacia el impulso a la actividad privada y el crecimiento, en contraposición a enfoques de mayor intervención estatal.
“El gobierno de Kast, que representaba la minoría mayor, viene con un sesgo conservador que significa: promovamos la economía privada, dejemos de pensar que el Estado va a solucionar todos los problemas económicos, sin crecimiento no hay empleo”, señaló. En Perú, la llegada de Keiko Fujimori configura un marco de sintonía respecto del modelo económico.
La evolución política chilena de las últimas décadas, dice, erosionó el tradicional centro político. Al evocar la etapa de la Concertación, Rodríguez Elizondo vincula ese cambio con la caída de los modelos de izquierda tras la desintegración de la URSS, fenómeno que reordenó el mapa regional.
“Con la crisis de las izquierdas, que es universal, ya no existe la opción de alternativa de las izquierdas en cuanto a sistema económico”, sostuvo, agregando que hoy el sesgo dominante en el periodismo cataloga como “ultraderecha” a gobiernos conservadores, lo que a su juicio enturbia el análisis de la política chilena.
La figura de Evo
El auge de agendas refundacionales promovidas por sectores de izquierda —como las asambleas constituyentes— impactó de lleno en Chile. Esta corriente, afirma, también tuvo ecos en Perú, donde la presencia de Evo Morales y su referente intelectual Álvaro García Linera encendió alertas en Lima.
“Evo Morales se fue al sur del Perú para participar en estallidos varios. Y allá en el Perú, que tiene una cancillería muy fuerte, muy estructurada, mis mejores amigos diplomáticos, encabezados por Alan Wagner, denunciaron la intromisión de Evo Morales en la soberanía peruana, que fue lo que no hicimos nosotros”, afirmó.
En seguridad, plantea que se requiere un enfoque integral. El tema dejó de ser un asunto meramente doméstico.
“Acabo de hacer una exposición académica en la cual la tesis era que hoy día la inseguridad es global y desaparecieron los espacios vacíos entre la seguridad del mundo y la seguridad de los países”, dijo. Para enfrentar el crimen organizado transnacional y amenazas actuales, propone una planificación nacional de conjunto, coordinada desde la jefatura de Estado y articulando todas las capacidades.
Perspectivas de relación
El vínculo entre Chile y Perú sigue marcado por el Tratado de 1929, que cerró la disputa territorial y sentó las reglas de la convivencia. Para Elizondo, el centenario del acuerdo es una ocasión privilegiada para dar un salto en integración.
“Si hay dos países que debieran estar unidos, superando de una vez por todas los conflictos del pasado, somos Perú y Chile. Piense nada más en la economía, lo que deberíamos hacer con nuestros recursos naturales integrados en un mercado global”, expresó.
Entre los puntos de convergencia, subraya la complementariedad de los recursos naturales. “El 40 % de las reservas mundiales de cobre juntas. Es decir, el mineral básico de la cuarta revolución industrial está en estos dos países”, destacó, junto con la relevancia del litio y las tierras raras para su proyección estratégica.
A su juicio, la cooperación puede consolidarse si se capitalizan las coincidencias en los modelos de desarrollo y se administran con realismo las tensiones históricas.
Vínculo personal
La cercanía de Rodríguez Elizondo con Perú —fraguada en relaciones con diplomáticos y líderes de ese país— colorea su análisis. El centenario del pacto de 1929 opera, dice, como “fecha ancla” para impulsar iniciativas de integración.
“Y además tenemos una fecha que se nos viene encima, que es la del tratado de 1929. Ya vamos a llegar al centenario del tratado del 29. Y yo, como analista, me pregunto: ¿cómo lo vamos a saludar o a recordar, a conmemorar? Pero es una especie de fecha ancla para que desarrollemos iniciativas en esta línea”, insistió.
Según el internacionalista, el futuro de la relación dependerá de que ambos gobiernos conviertan la coyuntura en un proceso de integración más hondo, dejando atrás rivalidades. Aunque advierte: “Un ser humano normal y corriente, si de repente el destino lo pone al mando de un país, deja de ser el que era”.
Las apreciaciones de José Rodríguez Elizondo trazan un mapa del momento actual y de las posibilidades de relanzar la cooperación entre Chile y Perú con miras al centenario del Tratado de 1929, e invitan a aprovechar ese hito para sostener una agenda común con impacto no solo bilateral, sino también regional.




