Ante la controversia con Argentina por las palabras de una autoridad militar que llamó a “hacer presencia” en Magallanes por ser una “llave bioceánica”, el senador Rodolfo Carter (Ind.-REP) criticó la reacción del Gobierno chileno, señalando que esperaba una respuesta más contundente.
En conversación con BioBioChile, el parlamentario por la región de La Araucanía planteó que estas afirmaciones no serían un hecho aislado, sino parte de un posible plan para introducir ambigüedades en los tratados con Chile. Por ello, instó a no “quedarse dormidos” y a responder con mayor firmeza ante mensajes de este tipo.
Carter acusa «enfermedad» de Argentina de no respetar tratados e insta a usar «antídoto»: las FF.AA.
Martes 25 Agosto, 2026 | 15:51
El senador advirtió, además, sobre el reequipamiento de las fuerzas argentinas con apoyo de Estados Unidos y recalcó que Chile podría estar quedándose rezagado frente a ese proceso y a las adquisiciones militares de Perú.
Carter calificó como “dramático” que diputados del Frente Amplio hayan mostrado mayor dureza en el tema y pidió a su sector adoptar una postura más enérgica. Aunque recalcó que “nadie quiere una guerra”, lanzó una advertencia: “Si sus mandos militares o algún general extraviado quiere volver sobre los pasos de Galtieri y Massera, que tenga claro que lo único que va a lograr es mandar al fondo del mar a sus marinos y a sus aviadores”.
Senador Carter cuestiona respuesta del Gobierno por soberanía de Magallanes
—¿Qué le pareció la respuesta del Gobierno por los polémicos dichos de la autoridad militar argentina?
Me habría gustado una reacción más firme. Argentina está acostumbrada a estas réplicas: sobrepasa límites, cultiva la ambigüedad y tensiona donde no hay conflicto, mientras que Chile, sin distinguir el color político del gobierno, suele responder con una nota de protesta o atribuyendo todo a un malentendido. Esto no lo es. Cuando el jefe de la Marina encargado de cartas hidrográficas o el jefe de la Fuerza Aérea emiten declaraciones así, responden a un diseño mayor, no a un accidente. Si autoridades equivalentes chilenas dijeran algo similar, en Argentina sería un escándalo. Por eso, dar por superado el episodio o limitarse a un reproche formal no es la actitud que corresponde. Esta historia ya la conocemos y no podemos dormirnos.
En 1881, 1902, en los años 50 y en 1978, Argentina nos empujó al borde de una guerra, en parte por debilidad política y de nuestras Fuerzas Armadas. Para evitar un conflicto —que nadie desea—, quien pretenda o sugiera apropiarse de parte de nuestra soberanía debe saber que el costo sería enorme. La paz y la hermandad se sostienen en el respeto y en la certeza de que cruzar la frontera con esas intenciones saldrá demasiado caro.
—Ahora, el biministro Alvarado dio por superada la polémica tras la declaración de la Cancillería argentina, ¿qué le pareció a usted esta declaración?
No desautoriza al militar, como correspondería. Se insiste en la idea de protección conjunta del extremo austral. Magallanes en su integridad es chileno, el Estrecho de Magallanes es chileno, y considero grave que haya diputados del Frente Amplio más categóricos en esto. Como señaló el diputado Brito (FA), el único derecho de Argentina es solicitar permiso para entrar y salir del Estrecho. Esa debería ser nuestra posición. Más allá de simpatías coyunturales con el presidente Milei, los intereses permanentes de Chile y la seguridad nacional exigen una postura inequívoca y más firme.
—Desde Argentina han aludido a que la boca oriental del Estrecho de Magallanes les pertenece, ¿cree que ese tema no se ha zanjado suficientemente por las autoridades chilenas?
Insisto: es una situación recurrente. 1881, 1902, las décadas del 50 y 60, 1978. Argentina es el único país que ha declarado unilateralmente un tratado insanablemente nulo, faltando al honor de las naciones. Su historial de desconocimiento de tratados internacionales es amplio. Varias veces estuvimos al borde de un conflicto que habría sido desastroso, entre otras razones porque nos encontró con Fuerzas Armadas mal equipadas. Como dije en mi tweet, nadie quiere una guerra; aprecio profundamente al pueblo argentino, pero algunos de sus militares persisten en seguir a Massera y a Galtieri. Eso es inaceptable y el Gobierno chileno debe responder con mucha mayor contundencia. La frontera es inviolable y quien cruce debe saber que enfrentará consecuencias muy difíciles.
—Llevando a lo concreto, ¿qué medidas debe tomar Chile con sus Fuerzas Armadas? ¿Mayor presencia en Magallanes? ¿Una declaración?
Ayer supimos que Estados Unidos entregó a Argentina 280 vehículos blindados para su infantería. ¿Cuál será su destino? Con ese apoyo, Argentina vuelve a equiparse; está en su derecho, pero debemos tomar nota. La semana pasada, Perú anunció compras de tanques en Corea y firmó la segunda orden por 12 F-16 Block 70.
—¿Nos estamos quedando atrás?
Nos estamos quedando atrás, y ese es el problema: mantener fuerzas armadas modernas y disuasivas es caro y complejo, y no basta con lo hecho hace 20 años. Nuestros F-16 ya no son los de 2005; los F-16 que adquiere Perú son muy superiores, con radar AESA que detecta nuestros aviones con 100 millas de ventaja, un salto tecnológico enorme. Y Argentina, un país naturalmente más grande, recibe significativo apoyo de Estados Unidos. Así, nuestros dos vecinos, con historias complejas con Chile, se están modernizando con rapidez mientras nosotros quedamos rezagados.
Reitero para evitar malentendidos: nadie quiere una guerra; menos yo. Tengo familia en Argentina y queremos convivir en paz. Ese es nuestro destino con Perú y con Argentina. Pero si sus mandos militares o algún general extraviado pretende revivir las andanzas de Galtieri y Massera, que sepa que lo único que conseguirá es mandar al fondo del mar a sus marinos y aviadores.




